Expertos en urbanismo, locales y extranjeros, hace mucho tiempo que se manifiestan sobre la necesidad de desalentar el uso del transporte individual en las congestionadas zonas urbanas, y en uso del sentido común para nada aconsejan la construcción de nuevos estacionamientos. Sin embargo, en nuestra ciudad, presentes y futuros legisladores, devenidos en expertos en políticas urbanísticas y ambientales, se manifiestan en forma contradictoria apoyando por un lado el desaliento al uso del automóvil particular y por otro lado a favor de la construcción de playas subterráneas en esos mismos sectores. Uno de estos legisladores tiene el triste antecedente de fogonear las plazas secas, de haber intentado la construcción de estacionamientos subterráneos en la plaza Sarmiento, intento que la Justicia se encargó de desactivar y juicio que nosotros los ciudadanos tuvimos que solventar, además de habernos privado de un espacio verde en la plaza Montenegro a cambio de un mamotreto de hormigón para beneficiar a quienes querían seguir contaminando el centro de la ciudad con sus vehículos estacionados debajo de esta ¿plaza? Al mismo tiempo se establecía la veda de ingreso a la zona céntrica. Una veda que más adelante, otros devenidos expertos urbanistas, sin estudios ni consultas, levantaron ante el embate de un lobby de cuatro empresarios con el falaz argumento de la caída de ventas. Un tema en que se hace necesario el compromiso de una opinión pública de parte del Taller Ecologista de la ciudad.



























