El "Tigre José Andrisani", como lo llamaban, se entregó. Sus grandes ojos celestes ya no están. Su familia agradece a Osde que en los últimos 12 años estuvo siempre dispuesto a cubrir todas las necesidades (la mayoría costosas) sin poner trabas y con la celeridad que cada caso requería; al sanatorio Parque, especialmente a los doctores Lovesio (padre e hijo) que le demostraron afecto y profesionalismo; al personal de enfermeras del segundo piso, que le prodigaron atención con mucho cariño y paciencia; al personal de servicio, en especial a la "leprosa" que le hablaba del "rojo y negro" haciéndolo olvidar sus dolores; al sanatorio Regional de San Lorenzo, a su directivo el doctor Gustavo Marinovich; al doctor Lucero y al personal de enfermería y mucamas que hicieron sus últimos días menos pesados brindándole trato amable y cariñoso. Con la vitalidad que lo caracterizó, terminó sus días a los 83 años de edad, el "ciudadano ilustre" se quedó dormido en el reposo eterno del guerrero. Gracias al señor Dalesandro de Capyos; al intendente De Grandis; a la Municipalidad de San Lorenzo por el dispositivo para el sepelio; a familiares, amigos y conocidos que nos acompañaron.






























