"La policía ya me mató un hijo y nunca tuve respuesta de la Justicia del porqué. Y ahora me tienen preso otro que es inocente de lo que dicen que hizo”, sostuvo Claudia, la madre de Cristian Villazón, un joven apodado “Salteño” que está detenido imputado por el triple crimen de Empalme Graneros ocurrido en febrero de 2020. La mujer, que ya perdió a su hijo Walter Campos, de 15 años, en la represión de los saqueos de 2001, asegura que su hijo es perseguido por la policía a raíz de una denuncia que les hizo en 2016. “Se la tienen jurada”, sostiene, más allá de admitir que su hijo tiene antecedentes por venta de drogas “pero no mató a nadie”.
Villazón está imputado del triple crimen de Cristopher Albornoz, su pareja Florencia Corbalán y la hija de ambos de 1 año, Chelsi. El 16 de febrero de 2020 los tres iban en moto cuando fueron emboscados y acribillados en Génova y Cabal. Christopher era hijo de Miguel Angel Albornoz, acusado de narcotraficante que cumple prisión domiciliaria.
El Salteño cayó en marzo de 2020 y esta preso en la cárcel de Piñero. Su familia cuestiona la investigación que lo llevó allí y asegura que al momento del homicidio estaba en otro sitio. “Cuando ocurrió Cristian estaba comiendo un choripán en un negocio de Mendoza y Provincias Unidas. Hay testigos de eso, por ejemplo el dueño del carrito, que no fueron citados por la Fiscalía y también hay cámaras de la zona que lo demuestran pero tampoco se pidieron”, dice Sara, tía de Villazón.
Hay un detalle que les llama la atención a ambas mujeres: “Cristian no puede moverse sin muletas y anda mucho en silla de ruedas, ¿cómo pudo bajarse del auto y matar a esta gente? Porque una persona declaró que él se bajó del auto”, sostuvieron, aunque en la mecánica descripta en la audiencia imputativa se lo sitúa disparando desde arriba de un auto.
Denuncia
La familia basa las sospechas de que a Villazón quieren culparlo de algo que no hizo en que el 19 de octubre 2016 “denunció a policías de la seccional del barrio y de la Policía de Investigaciones (PDI). El tenía un auto negro con el cual se manejaba por el tema de su discapacidad. Un día le prestó el auto a su hermano y se ve que lo siguieron pensando que era él pero agarraron al hermano. Después de eso Cristian se reunió en un lugar público con los policías que fueron vestidos de civil. Cristian tenía cámaras ocultas y los denunció en Asuntos Internos”, explicaron.
“Después de esto —agregaron— cayeron presos los policías y a otros los corrieron de la fuerza. Desde entonces le dijeron que la iba a pagar y la policía vino varias veces a casa y entraron a los golpes y tiros. Además siempre pasan como amenazando”.
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Cuando fue el triple homicidio las crónicas policiales y los dichos de vecinos, incluso en declaraciones judiciales, citaban un auto negro dos hombres —el Salteño y Matías Jesús O., ambos detenidos— y una mujer llamada Candela. Pero en la posterior acta de la audiencia imputativa se habla de cuatro hombres arriba del auto. “A Candela la tienen como testigo, pero estaba en el auto. Y si ella estaba, ¿por qué no está presa?”, se preguntó Sara.
La familia, propietaria de un humilde inquilinato en el centro de una de las zonas más humildes y marginales de Empalme Graneros, insiste en que Villazón no conocía a los Albornoz. Y si bien admite que el joven, mecánico de profesión, tiene antecedentes por drogas, “él no mató a nadie”. También denunciaron que desde que ocurrió el triple crimen “los Albornoz pasan por nuestra casa y nos disparan; quieren que los inquilinos se vayan así no podemos pagar al abogado. También la policía nos amenaza y nos dijeron que la misma policía le dijo a Miguel Albornoz —padre de Cristopher— que dijera que a su hijo lo mató Cristian”.
Testigos
El nombre de Villazón surgió en el momento del triple homicidio. Al padre de Cristopher, según declaró en Fiscalía, ese día varios vecinos le dijeron que “el Salteño lo guaceó mal a tu hijo, le dio con una metra, la mina iba atrás y el otro iba manejando”. Le dijeron que el que manejaba era el que le dicen “el Gringo (por Matías O.) que tiene tatuajes en todo el pecho” pero en los argumentos de la audiencia imputativa no figuran testimonios de quienes dijeron haber visto a Villazón.
Por otra parte desde la misma Fiscalía expresaron que “el imputado está detenido y la familia, según su abogado, está interesada en iniciar un juicio abreviado en el que Villazón se haría cargo del hecho. Nunca se presentaron a hacer un descargo en Fiscalía”.
Una allegada a la familia aseguró que fue citada en Fiscalía como testigo y declaró no saber nada del hecho. “Me preguntaron si estaba amenazada por Cristian —dijo a este diario— pero les dije que no, que cuando fue el crimen yo estaba en mi casa. Insistían en que yo tenía que saber”. La familia explicó que los honorarios del abogado defensor se pagaron “haciendo rifas y empanadas en el barrio”.
La familia está convencida de la inocencia de Villazón en el triple homicidio y se preguntan: “¿Cómo pueden condenarlo si no es el asesino?”. Y vuelven a esgrimir el argumento de la persecución policial: “Nos dijeron que les iba a pagar el haberlos denunciado. Y ese es el problema”.