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Falta de mérito a los tres detenidos por el crimen de una militante social

Estaban acusados de dar muerte a Mercedes Delgado en enero pasado. Siguen presos, pero por la balacera. El autor material está prófugo.

Miércoles 18 de Septiembre de 2013

Los tres detenidos por el crimen de Mercedes Delgado, ocurrido en enero pasado en barrio Ludueña, recibieron la falta de mérito por la muerte de la militante social aunque fueron procesados por intentar eliminarse entre ellos en un tiroteo previo al disparo que alcanzó a la colaboradora del comedor San Cayetano. La decisión judicial se basa en que las pruebas de la causa revelaron que ninguno de los acusados ejecutó el tiro letal, atribuido al padre de uno de ellos que hasta hoy permanece prófugo.

La resolución dictada por el juez de Instrucción Nº 15, Alejandro Negroni, se basa en las declaraciones de testigos y la reconstrucción del hecho realizada en julio pasado. Esos elementos arrojaron que el 8 de enero último existió un enfrentamiento entre dos bandas, una apostada en la esquina de Garzón y Bielsa y otra en la puerta de una casa de Bielsa 6049. Fue un intercambio feroz de disparos en plena calle, con múltiples tiros cruzados "en distintos tiempos y repeticiones luego de breves intervalos".

Esa secuencia demencial cesó cuando el grupo de la esquina emprendió la retirada. Entonces, en un segundo momento de la acción, el padre de uno de los tiradores del otro bando asomó medio cuerpo a la calle y abrió fuego en soledad. Uno de esos disparos alcanzó a Delgado, que caminaba hacia su casa y se desplomó con un disparo en el abdomen frente a la vivienda de Bielsa 2161. Ese hombre se llama Daniel Riquelme, es el padre de uno de los implicados en la balacera previa y está prófugo. A fines de julio los familiares de la militante reclamaron su detención con un acto en la puerta de Tribunales.

La resolución alcanzó a tres jóvenes que seguirán presos por haber participado en el tiroteo que precedió a la tragedia. Se trata de Ramón Antonio Piedrabuena, de 18 años; su medio hermano David Alejandro Ferriol, de 29; y, del bando rival, Matías Marcelo Riquelme, de 24 años e hijo del sindicado como autor material.

Un efecto de la resolución es que por ahora no quedan imputados que respondan por la muerte de Delgado, porque el sujeto individualizado como su homicida está prófugo y con pedido de captura. La contracara es que los tres acusados del tiroteo previo seguirán detenidos bajo una grave figura penal —tentativa de homicidio por atentar a tiros entre ellos—, ya que el juez les dictó la prisión preventiva (ver aparte).

Tarde negra. Mercedes Delgado era catequista y colaboradora del comedor comunitario San Cayetano de barrio Ludueña. El 8 de enero pasado quedó en medio de un tiroteo entre bandas de la que participaron dos familias enfrentadas que ya habían dirimido diferencias a tiros un día antes. Según el texto judicial, los disparos se iniciaron alrededor de las 18.15. Desde la esquina de Garzón y Bielsa tiraban Ramón Piedrabuena, David Ferriol y su hermano Antonio. Desde la puerta de su casa de Bielsa 6049, el procesado Matías Riquelme, su hermano Mauro y, más tarde, su padre Daniel. Fue un ataque recíproco en el que no surge con claridad quién lo provocó y quién lo contestó. Tampoco se precisó el motivo de esa enemistad. El cruce fue intenso y cesó con la retirada de los Ferriol por calle Garzón hacia el sur.

"Cuando la banda de Ferriol huyó pasó un minuto o minuto y medio, salió Daniel Riquelme de su casa y empezó a tirar hacia Garzón y Bielsa. En eso se escucha un grito de una mujer que venía caminando por la vereda de Bielsa y se toca la panza, se da vuelta, se desvanece y se cae", contó un testigo. Una vecina de Mercedes la alertó de los disparos, pero no pudo evitar el desenlace: "Como había tiros le dije que corra y se meta adentro. Ella me mira sonriente y en ese momento gira y cae sobre la puerta de al lado", contó.

Un vecino socorrió a la mujer y otro la llevó en auto al Hospital Centenario. Ella iba consciente y quejándose de dolor. Murió al día siguiente. El acta de defunción determinó que el ingreso de la bala dejó una herida de ocho a nueve milímetros de diámetro en la zona lumbar y salió por el epigastrio. El balazo le comprometió el estómago, el colon y el esófago hasta provocarle un shock letal.

Las intenciones. Tras diferenciar los dos momentos de la secuencia de tiros, el juez Negroni consideró que en el caso de los hermanos Ferriol y Piedrabuena "parece indemostrable que puedan haber direccionado disparos hacia Bielsa al 6100 cuando instantes antes disparaban hacia el 6000, dando la espalda a la cuadra por donde terminó caminando Delgado". Y en cuanto a Matías Riquelme, valoró que "no fue visto disparar en la última y fatal secuencia".

No obstante, los tres fueron procesados por el temerario enfrentamiento previo. Esto quiere decir que, si la medida queda firme, irán a juicio por tentativa de homicidio agravado por el uso de armas de fuego. En el caso de Riquelme, el delito también se considera agravado por la participación de un menor. Su abogado, Juan Ubiedo, apeló porque entiende que debería encuadrarse bajo la figura más leve de abuso de armas, algo que el juez descartó porque entiende probada la intención homicida. Los otros imputados también apelaron.

El juez consideró acreditada la intención homicida por la "gruesa cantidad de proyectiles" disparada, "a una no lejana distancia, en plena vía pública, parapetados" y en una tarde de verano con vecinos y chicos en la vereda. Con lo cual, consideró Negroni, además de atentar contra el grupo rival los acusados debieron representarse la posibilidad de matar a un inocente.

Para el juez, el incidente se enmarca "en circunstancias tristemente conocidas por la sociedad toda, como son las guerras o disputas de determinados segmentos que dirimen todo conflicto de territorio, de poder, de liderazgo o personal sólo a los tiros", con el fin de eliminar "a quien estorbe a los fines de subgrupos que hacen del delito su modo de vida".

Fracaso

El juez Alejandro Negroni evaluó que la policía “fracasó en el secuestro de material balístico”, ya que en el lugar del hecho no se encontró ni un solo casquillo de bala pese al intenso intercambio de tiros entre las bandas. La fiscal Lucía Aráoz, sin embargo, no halló hasta ahora elementos para achacar negligencias o fallas al personal que actuó en el sitio.

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