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Estuvieron 30 años presos y eran inocentes

Dos hermanastros negros condenados en 1984 por la violación y muerte de una niña no tuvieron nada que ver, según una prueba de ADN.

Jueves 04 de Septiembre de 2014

Dos hermanastros fueron declarados inocentes de los delitos de violación y asesinato de una niña gracias a unas pruebas de ADN después de haber pasado 30 años en prisión. Uno de ellos se encontraba en el corredor de la muerte en Carolina del Norte (sureste de Estados Unidos).

Henry Lee McCollum, de 50 años, y su medio hermano Leon Brown, de 46, ambos de raza negra, fueron absueltos por el juez del condado de Robeson de los cargos de violación y asesinato en 1983 de Sabrina Buie en la pequeña localidad de Red Springs.

Los dos hombres "que sufren graves discapacidades mentales", eran unos adolescentes de 19 y 15 años en el momento de su detención. Las únicas pruebas que obtuvieron contra ellos fueron "falsas confesiones obtenidas por la Policía" manifiestan sus letrados. McCollum negó inicialmente tener conocimiento del crimen, pero acabó firmando una confesión tras "cinco horas de intenso interrogatorio".

Los dos jóvenes fueron condenados a muerte en 1984, más tarde conmutada por cadena perpetua en el caso de Brown.

El cuerpo de la niña, de 11 años, fue encontrado en un campo en medio de latas de cerveza y colillas de cigarrillos. Y ahora, la nueva prueba de ADN ha conducido a una nueva pista, la de un hombre que vivía a 100 metros del campo donde se encontró el cuerpo.

A James y Priscilla McCollum, padre y madrastra de Henry, se les salieron las lágrimas y gritaron de felicidad cuando su hijo, al que llaman Buddy, salió de la cárcel vistiendo una chaqueta, pantalones kaki y una corbata azul que le regalaron sus abogados.

Siendo ahora un hombre libre y respirando el aire fresco por primera vez en su vida después de tantos años, McCollum espantó los mosquitos de su cara mientras encaraba a un grupo de cámaras de televisión y reporteros, a quienes les dijo que su fe en Dios lo había ayudado por todos estos años.

McCollum también habló de los 152 hombres que aún están en el pabellón de la muerte. "Hay gente inocente allí", dijo.

El nuevo sospechoso de la muerte de la niña, Roscoe Artis, de 74 años, violó y asesino en la misma ciudad a una joven de 18 años, Joann Brockman, cuyo cuerpo había sido encontrado desnudo en un campo menos de un mes después de la muerte de la niña. Sin embargo, Artis, que cumple cadena perpetua nunca había sido interrogado sobre la muerte de la niña, según los abogados.

"Es aterrador ver cómo nuestro sistema de justicia ha dejado que dos niños discapacitados mentalmente hayan ido a la cárcel por un crimen que no cometieron y hayan estado allí 30 años", manifestó Ken Rose, abogado en el centro de pena de muerte de Durham, Carolina del Norte, quien ha representado a McCollum durante 20 años.

La organización Proyecto Inocencia estima en 317 el número de presos liberados en Estados Unidos tras análisis de ADN, 18 de ellos en el corredor de la muerte. Alrededor del 70 por ciento de ellos eran personas de color.

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