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España llevaría el conflicto por Gibraltar con Londres a la ONU

Por primera vez en años, Madrid hizo paralelos con Malvinas. Cameron también invocó la posibilidad de ir a instancias internacionales.

Martes 13 de Agosto de 2013

España y el Reino Unido amenazaron con dirimir en instancias internacionales sus tensiones en torno a la colonia británica de Gibraltar. España incluso no descarta recurrir a las Naciones Unidas, como hace la Argentina por las islas Malvinas. "Hay elementos comunes y otros más distantes" entre ambas situaciones, afirmó el ministerio de Exteriores español. Esta vinculación entre Gibraltar y Malvinas es inusual de parte de España, y un claro indicador de la escalada. El conflicto, largamente encapsulado, se ha agravado en las últimas semanas a partir del crónico diferendo por la pesca frente al Peñón. Antes avances de Gibraltar en esa materia, España impuso controles de paso fronterizos mucho más estrictos.

Como Malvinas. "Estamos evaluando la posibilidad de acudir a órganos como la ONU, el Consejo de Seguridad o la Asamblea (General de la ONU), o al Tribunal de La Haya. Son posibilidades", indicó el ministerio español de Asuntos Exteriores a la agencia de noticias France Press (AFP). España no descarta hacer un frente común en Naciones Unidas con la Argentina, que reivindica su soberanía sobre las islas Malvinas, otro territorio británico. "Eso se está evaluando también, en Malvinas y Gibraltar hay unos elementos comunes y unos elementos que son más distantes", admitió el Ministerio.

Estos "elementos distantes" son bastante obvios. España reconoció la soberanía británica sobre Gibraltar con el Tratado de Utrecht firmado en 1713, aunque hoy reclama la devolución de una parte anexada. Argentina, en cambio, jamás reconoció derecho alguno del Reino Unido sobre las Malvinas. En ambos casos Londres se escuda en la opción que hacen en su favor las poblaciones locales. En Gibraltar los 30.000 habitantes prefieren permanecer bajo soberanía británica.

Asimismo, y ya dentro de la actual escalada, España recordó al Reino Unido que Naciones Unidas no ha reconocido el derecho de autodeterminación de Gibraltar, y subrayó que existen varias resoluciones de la Asamblea General de la ONU —de fines de los años 60— "que respaldan el derecho a la integridad territorial de España", según fuentes diplomáticas españolas citadas por el diario El País.

Sobre estas razones históricas de fondo, la tensión se incrementó últimamente debido al refuerzo de los controles impuestos por España en su frontera terrestre con Gibraltar. Este gesto fue a su vez en reacción a la construcción en julio de un arrecife artificial por los gibraltareños frente a las costas del Peñón, algo que afecta directamente a los pescadores españoles. España no reconoce soberanía a Gibraltar sobre las aguas, mientras que la colonia y Londres afirman que sí la posee.

Fin de semana. El gobierno británico esperaba que España levantase este fin de semana aquellos controles, pero eso no ocurrió. Los controles hacen la vida mucho más difícil a los gibraltareños, que deben sufrir horas de espera para pasar al lado español. Ayer, Londres amenazó con denunciar legalmente esas medidas que perturban la próspera economía del Peñón, basada en los servicios bancarios y financieros, el turismo, la actividad portuaria y el juego en línea. "El primer ministro "David Cameron) está decepcionado por el hecho de que España no haya eliminado los controles adicionales este fin de semana", dijo el portavoz del jefe de gobierno en Londres. Los controles de la policía española, que causan atascos de varias horas en la frontera, "tienen motivos políticos" y son "totalmente desproporcionados", agregó. "Ahora estamos estudiando qué vías legales tenemos", señaló, aunque precisó que ese sería "un paso sin precedentes" que se debe "examinar cuidadosamente antes de tomar la decisión".

Pero España no parece dispuesta a dar marcha atrás. Los controles "son irrenunciables", dijo el ministerio español de Asuntos Exteriores, después de que Londres dejara planear la amenaza de una denuncia. Además, son "legales y proporcionales", en el marco de operaciones contra el contrabando que pudiera salir de Gibraltar, agregó.

España y Gran Bretaña son socios en la Unión Europea y en la Otán, pero Londres no forma parte del "espacio Schengen", que asegura la libre circulación entre 26 países europeos.

Lo que se reclama. "El istmo (que conduce) a Gibraltar es tierra española, nunca se cedió por el tratado de Utrecht, sino que ha sido una ocupación con el tiempo que han realizado los británicos", al igual que las aguas circundantes, "que son aguas españolas porque tampoco se cedieron", afirmó el ministerio español de Exteriores a AFP. El problema de las aguas contiguas a la colonia es uno de los que se podría llevar a la Corte Internacional de La Haya, al igual que el del istmo, sobre el que se asienta el aeropuerto gibraltareño. Madrid argumenta que, por el tratado de Utrecht, España cedió a perpetuidad a Londres sólo la ciudad y el castillo de Gibraltar, junto con su puerto, defensas y fortalezas, pero no sus aguas ni su espacio aéreo. En cambio, Gibraltar, que el mes pasado celebró los 300 años del tratado, considera como aguas territoriales una franja de 3 millas náuticas, lo que ha provocado en los últimos años incidentes entre patrulleras gibraltareñas y pesqueros de Cádiz y lanchas de la guardia civil española.

En ese marco de tensión, se espera en los próximos días la llegada a Gibraltar de una fragata británica para participar de unos ejercicios en el Mediterráneo, acompañando al portahelicópteros Illustrious, que zarpó ayer de Inglaterra y tiene previsto hacer escala en la base española de Rota, en Cádiz, vecina a Gibraltar. La prensa española ha presentado la escala de la fragata Westminster, que debería llegar a Gibraltar a principios de la próxima semana, como una medida de presión, aunque Londres insiste en que las maniobras estaban previstas "desde hace mucho tiempo".

Más allá de estas razones geográficas e históricas, no puede descartarse que ambos gobiernos, sometidos a presión por la dura crisis económica, hayan atizado el fuego del añejo conflicto.

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