Habiendo leído la nota publicada el martes 12 de julio pasado sobre el doctor Pedro Cavadas y su tarea en favor de las personas amputadas, uno no puede dejar de maravillarse. Una real esperanza para todas las personas que, como yo, afrontamos la vida conviviendo con este tipo de dificultades. Con todo respeto y humildad, me permitiría corregirle un error conceptual, al decir que trabaja para que “recuperen la dignidad y la calidad de vida”. Lo de la calidad de vida es evidente y no admite discusión, pero la dignidad es un valor inherente al ser humano que no se pierde por haber padecido algún accidente. Si la suelen perder aquellos que obran mal sin regirse por principios éticos, y esto es independiente de la condición física de las personas.



























