Efectivos de la Policía Federal encontraron ayer enterrados los cuerpos de un
matrimonio chino y un obrero boliviano en una vivienda donde funciona un taller textil clandestino
en el barrio porteño de Parque Chacabuco. Los cadáveres estaban bajo un parche de cemento en el
piso donde los depositaron tras crímenes concretados a golpes de hachas y puñaladas.
Fuentes judiciales informaron que el principal sospechoso es conocido como el
"Sr. Hu", que trabajaba en el lugar donde se hallaron los cuerpos y, además, fue visto allí al día
siguiente de la desaparición de las víctimas.
Aquel domingo 20 de diciembre este sospechoso se puso a barrer el frente del
inmueble de Chenfang Jin, de 42 años, y su mujer Mingzi Wu, de 45, dos de las víctimas, donde
también funcionaba el taller textil. Por último atacaron a Rigoberto Colque Ramos, de 22.
El ahora buscado hasta le explicó a una vecina por qué se habían escuchado
ruidos extraños la noche anterior, cuando sucedieron los hechos.
El "Sr. Hu" se hacía llamar "Daniel", era el encargado del taller de la calle
Zelarrayán 1342, donde se encontraron los cadáveres, y vivía a dos o tres casas de distancia sobre
la misma cuadra. Esa vivienda fue allanada el miércoles a la noche por la fiscal Paula Asaro. Allí
secuestraron el pasaporte del principal sospechoso, por lo que los pesquisas creen que no pudo
haber salido del país.
Otros dos sospechosos son encargados de otros talleres textiles que, al igual
que "Hu", abandonaron sus respectivas casas y lugares de trabajo desde el día que desapareció el
matrimonio y su empleado.
De hecho, uno de ellos está casado con una joven boliviana con la que tiene una
hija de nueve meses. Allegados a las víctimas creen que esa mujer con el bebé podría estar en la
provincia de Salta.
Los buscados trabajaban desde hacía poco como encargados de los tres talleres
textiles de la calle Zelarrayán, Bogotá 3642 y Eva Perón 5811. "Esos hombres no eran conocidos por
la comunidad china, que muchas veces le había cuestionado a la pareja haberlos puesto a cargo a
pesar de no pertenecer a la familia", dijo un vocero de la causa.
Los cadáveres estaban en un pozo debajo de un parche de cemento en el piso, que
se notaba que era reciente, y, además, en el mismo lugar había bolsas con tierra, lo que despertó
la sospecha de los investigadores.
Tras las excavaciones se descubrió que los cuerpos estaban envueltos con bolsas
y papel film de freezer, aunque con evidente desprolijidad. "Parecía un trabajo apurado, no hecho
por profesionales", explicó una fuente de la investigación.
En el mismo pozo, y fuera también, se encontraron herramientas y utensilios que
se creen fueron las armas homicidas: hachas de distinto tamaño, cuchillos de todo tipo y palas.
Un jefe policial aseguró que los asesinos "dejaron rastros" antes de huir y
agregaron que en la escena del crimen hay suficientes huellas, sangre y material genético como para
cotejar con eventuales detenidos.
El principal testimonio contra el "Sr. Hu" es el de la vecina que lo vio la
mañana del domingo barrer tierra del pasillo del lugar y la vereda. Al preguntarle el por qué del
alboroto de la noche anterior, el encargado del taller contestó a modo de broma que "Fabián" (el
chino asesinado) a veces toma y "se pone loco".
Los pesquisas creen que los encargados mataron a golpes y puñaladas a la pareja
y también al empleado boliviano, que dormía en el taller de Zelarrayán, para no dejar testigos.
Si bien la desaparición del matrimonio ocurrió la noche del sábado 19 diciembre,
la denuncia fue radicada recién el 22 por los abogados Claudia Torrico y Enrique Piragini, quienes
tenían al matrimonio Jin como cliente. La abogada dijo que a pesar de que la denuncia ya estaba
radicada, la jueza del caso, Susana Castañeda, recién ordenó allanar la casa 17 días después. Por
tal motivo, Piragini adelantó que solicitará el juicio político para la magistrada.