La marina brasileña recuperó ayer dos cadáveres que flotaban en el océano Atlántico, en la zona donde se presume que cayó el vuelo 477 de Air France.
El portavoz de la fuerza aérea, coronel Jorge Amaral, dijo que los cadáveres fueron encontrados a 69,5 kilómetros al sur del punto donde el avión Airbus, que llevaba 228 pasajeros, emitió su última señal de alerta antes de desaparecer la noche del domingo último.
Agregó que también se encontró un portafolio de cuero que contenía un pasaje aéreo para el vuelo, y Air France confirmó que el número del billete corresponde a un pasajero del vuelo siniestrado.
Una de las víctimas fatales aún se encontraba abrochada con el cinturón a su asiento. El hombre llevaba consigo la tarjeta de embarque
Es la primera vez que las fuerzas armadas brasileñas obtienen evidencias de que el avión se precipitó al mar.
Familiares de las víctimas del accidente fueron informadas de los hallazgos simultáneamente en Brasil y Francia antes de su divulgación a la prensa.
“A las nueve y 10 de la mañana, la corbeta Constitución localizó el primer cuerpo; el cadáver fue recogido y se confirmó que es de sexo masculino”, dijo Amaral.
El segundo cuerpo fue encontrado unas dos horas más tarde en la misma zona, a unos 900 kilómetros al norte-noreste de la isla brasileña de Fernando de Noronha, donde serán trasladados los cadáveres y objetos recogidos para su identificación.
“Hoy (por ayer) obtuvimos resultados positivos que nos dan la certeza de que nuestro trabajo fue bien conducido”, comentó Amaral.
Confirmó que se recogieron también una mochila marca Targus con una tarjeta de vacunación, un asiento de avión y un portafolio de cuero que contenía un pasaje aéreo.
El almirante Edison Lawrence, comandante de la Marina en la ciudad de Recife, dijo que una fragata y un barco patrullero fueron desplazados al lugar donde se encontraron los objetos.
Un avión R99 detectó con radar en la madrugada de ayer la presencia de posibles destrozos, cuya existencia fue confirmada visualmente horas después por un avión C-130, con lo que la corbeta Caboclo se desplazó para recogerlos.
Los cuerpos y objetos fueron trasladados a Fernando de Noronha y posteriormente serán enviados a Recife, centro de control de la operación de rescate, para ser entregados a las autoridades francesas, que tendrán a su cargo la investigación de las causas del percance.
Militares brasileños habían recogido el jueves una pieza de madera y dos boyas que se creían del Vuelo 477, pero posteriormente se descartó que fueran parte de la aeronave.
Los vestigios vistos por los aviones de la fuerza aérea brasileña están esparcidos en una gran zona oceánica, a unos 1.100 kilómetros de la costa noreste del país, y las concentraciones iniciales de los objetos se están dispersando, se precisó.
“Teníamos una zona de aproximadamente cinco kilómetros de materiales, pero la corriente la ha dispersado”, dijo el brigadier de la Fuerza Aérea Ramon Borges Cardoso.

































