En estos tiempos de campañas políticas todos quieren arreglar y/o solucionar el tránsito en Rosario, todas promesas y mentiras políticas. Como viejo conductor y mecánico de automóviles, les digo con seguridad, por mis años, que nadie va a arreglar el tránsito en Rosario porque la traza de la ciudad, linda pero vieja, con calles angostas para los carros de la época, con falta de avenidas céntricas para el desahogo de los vehículos y con un crecimiento alocado del parque automotor, sin haber contemplado por parte de las autoridades las mejoras de los espacios para circular o estacionar. Por eso corre por mi cuenta cuando digo que el tránsito en la ciudad no tiene solución porque sólo se realizan parches como las bicisendas y los carriles exclusivos. Siguiendo con el tránsito, no solamente en Rosario, sino también las promesas políticas por las rutas: ¿cuántas veces vinieron a publicar las autovías de las rutas 11, 33 ó 34? Ellas siguen siendo tristemente anuncios de muerte, desastres de familias y materiales. Pero sí nos pavoneamos anunciando el crecimiento de la industria automotriz y seguimos escuchando promesas políticas. ¿Para cuándo las calles y las rutas? A modo de ejemplo, agrego que cuando vine a Rosario, siendo muy joven, en la ciudad había patentadas 20.000 unidades (años 1946/47), hoy 500.000 y las calles son las mismas y los “genios” también; pero por entonces las calles sobraban para circular y estacionar.






























