En la portada diario La Nación del miércoles pasado se publica la foto de la estructura donde descansarán los restos de Kirchner. Es en medio del sencillo cementerio de Río Gallegos, como describe el diario. El país está inmerso en una demanda generalizada de quienes carecen de viviendas donde vivir dignamente. Las ocupaciones de tierras, como las de hoy en Jujuy y ayer en otras latitudes, incluyendo la Capital Federal, responden a la desesperación por no tener respuestas de los gobernantes. Mientras esto sucede, indigna ver la faraónica construcción para los restos de quien la historia aún no juzgó y no somos pocos los que creemos que no saldrá favorecido. En este escenario de violaciones de uno de los derechos humanos fundamentales como lo es el de la vivienda, oímos a los gobernantes responsables de esta situación atribuir sus derrotas electorales a los medios de comunicación y que ello también es porque se equivocan en la comunicación con la gente. La gente no vota relatos, porque sus lamentables existencias de vida no necesitan de relatos quiméricos. Sorprende el nivel de inconsciencia sobre la realidad de quienes gobiernan.



























