En un mensaje oficial, la señora presidente recordó que incidentes como el del avión americano arribando con documentación imperfecta podría provocar un tembladeral en la solidez de nuestra soberanía. No ha sucedido ningún acontecimiento que ponga en duda esta actitud soberana por parte del pueblo. Nuestra primera magistrada puede estar tranquila con su pueblo ya que este culebrón que aún no finalizó fue ideado personalmente por el canciller Timerman (ex embajador argentino ante los EE UU), resentido con el presidente Obama por no querer visitar nuestro país en su próxima gira. Ningún argentino fuera de los funcionarios específicos tuvo la más mínima participación en este suceso solucionable diplomáticamente mediante intercambio epistolar. Interpreto que la señora presidente debe advertir a personas, empresas y dirigentes cercanos con poderes suficientes para evitar que socaven nuestra soberanía. Socavar la soberanía consistiría en quitarnos recursos naturales que el destino nos otorgó (agua, minerales, oro, plata, millones de hectáreas vírgenes, petróleo); facilitar la penetración de potentes emisoras extranjeras dentro de nuestro territorio para que argentinos fronterizos se habitúen a esos idiomas y costumbres olvidando su propio origen; autorizar a industrias foráneas para surcar indiscriminadamente nuestros mares depredando decenas de millones de toneladas de fauna ictícola; restar trascendencia al uso de miles de campos para aterrizaje de avionetas que traen al país toneladas de droga; no actuar con firmeza frente a hechos concretos de violación territorial; no darle participación necesaria a la oposición política para resolver conjuntamente graves hechos de corrupción antinacionales (sobornos, compra de materiales y equipos defectuosos, desviar importantes subsidios para otorgarles otros destinos interesados). Estos hechos, y no otros, conmueven profundamente el sentimiento soberano de nuestro pueblo que confió en sus mandos elegidos democráticamente.































