El Opus Dei salió a contestar la denuncia pública en su contra por explotación laboral de 43 mujeres, siete de las cuales trabajaban en Rosario, que publicó este domingo La Capital. Desde la organización identificada como el ala más conservadora de la iglesia católica afirmaron que no hay ninguna demanda judicial ni presentación formal de por medio, dijeron que se trata de “casos diferentes entre sí” y que obraron conforme a la legislación vigente. Lamentaron, asimismo, las experiencias negativas que se conocieron y se manifestaron abiertos a dar respuestas ante la Justicia.
Las mujeres afirmaron ante la prensa nacional haber hecho trabajo doméstico por años como “numerarias auxiliares” sin cobrar un peso, privadas de la libertad y con nulos o escasos aportes jubilatorios para distintas asociaciones civiles ligadas al Opus Dei. Afirman haber sido sometidas por medio de castigos para doblegar su carácter, luego de ser captadas bajo engaño con una promesa educativa cuando eran menores y provenientes de familias muy humildes de distintas provincias argentinas y de Paraguay.
Siete de esas mujeres “sirvieron a Dios” en Rosario. Una de ellas, Claudia Carrero, habló con este diario y contó una historia tremenda de privaciones, discriminaciones y trabajo esclavo. El abogado porteño que representa a todo el grupo, Sebastián Sal, le envió una nota al Papa Francisco a principios de marzo, solicitando un reconocimiento del error, compensación para las víctimas y cese de la práctica. La respuesta aún no llegó.
Desde la “Obra”, como también se conoce a la organización, respondieron en un comunicado que efectivamente en septiembre de 2020 recibieron la presentación de un abogado respecto de la situación previsional de mujeres que habían sido miembros del Opus, en años en los que brindaron servicios profesionales para iniciativas apostólicas promovidas por la prelatura. “La escasa información suministrada por el abogado no resultó suficiente para el análisis de la situación previsional de cada caso”, alegaron.
Sostuvieron, además, que “los casos podrían ser muy diferentes entre sí, sin embargo, a pesar de no haber ninguna demanda judicial de por medio, haber quedado a disposición en repetidas oportunidades y haber manifestado apertura para escuchar y comprender los argumentos y detalles del reclamo presentado, al día de la fecha el abogado no se ha presentado formalmente ni ha brindado más información”.
En tanto, aclararon que “aunque haya habido algunas experiencias personales negativas, siempre se obró conforme a la legislación vigente y con el propósito genuino de promover el desarrollo humano y social de las personas”, y ratificaron “la disposición que tuvimos desde el principio de atender a cada persona para conocer su situación particular y responder por lo que corresponda en la Justicia, abiertos también a vivir la ayuda solidaria en casos de necesidad”.
Ambiente de familia
Respecto de las numerarias auxiliares, la oficina de Comunicación de la prelatura informó que son miembros de la institución que “como los demás fieles, se comprometen a buscar la plenitud de la vida cristiana a través del trabajo profesional, de la vida familiar y social, en servicio al prójimo y a la sociedad como un camino concreto dentro de la Iglesia Católica”. Respecto del trabajo que realizan, detallaron que incluye “el cuidado de las personas y la creación del ambiente de familia de las labores apostólicas del Opus Dei y otras iniciativas educativas y asistenciales”.
Reconocieron también que en la Iglesia “ha habido un aprendizaje respecto de la edad en la que se puede comenzar el camino vocacional” y que por ello los estatutos establecen ahora los 18 años como edad mínima para incorporarse a la estructura, debiendo haber autorización de los padres para participar de las instancias previas preparatorias.
Por último, admitieron que “como en todo camino vocacional, en el Opus Dei hay personas que por diversas circunstancias se han alejado de la institución” y que dentro de esas experiencias “hay vivencias positivas y también hay negativas que nos duelen profundamente”. En ese sentido, culminaron pidiendo perdón “a aquellas personas que hayan estado en contacto o hayan formado parte del Opus Dei y no hayamos sabido acompañar y atender con la generosidad y el afecto que necesitaban”.
Una mujer contó su experiencia positiva
Luego de la aparición de las denuncias por explotación laboral que hicieron 43 mujeres contra el Opus Dei, trascendió también el testimonio de Noelia Rébora, quien fue numeraria auxiliar de la organización y hoy está casada y dicta clases de gastronomía en un instituto. La mujer hizo una valoración positiva de su experiencia, que no desmiente de todos modos la de las denunciantes.
“Fue en el Opus Dei donde me enseñaron a valorar a las personas, a no juzgarlas, a quererlas bien”, recordó la mujer, quien contó que comenzó a dar clases cuando todavía era miembro, pero ya estaba en crisis con su vocación. “Fueron otras personas de la Obra las que me alentaron a probar afuera”, declaró en una carta, y detalló que estuvo dos años debatiéndose hasta irse.
La mujer agradeció la educación recibida en el ICES (Instituto de Capacitación para Empresas de Servicio, una de las instituciones señaladas), al que llegó con 12 años. “Para mí era una alegría enorme estudiar. Salir del pueblo era un logro importante. Los que no teníamos dinero, no teníamos opción”, manifestó. Aseguró que en el colegio tenían “una enseñanza de primera, nos alimentábamos muy bien, y teníamos opciones de deportes”.
Noelia se fue de la institución en 2010, a los 48 años, porque “estaba insatisfecha”, luego de vivir en siete casas diferentes. Afirma que la experiencia adquirida “tanto en la gastronomía como en la docencia en centros de formación profesional” la ayudó a rearmar su vida. “Mis compañeras de promoción con las que me contacto están agradecidas. Formaron familias, son mujeres que pudieron progresar. No se habrán hecho ricas, pero son personas trabajadoras, honestas, que forman parte de lo sano de la sociedad”, resaltó.