A todas las cosas le cambiamos el nombre, ahora a la inflación se la llama "dispersión de precios" y lo único que se le ocurre al ministro es parafrasear a Lita de Lazzari, pidiendo a la gente que camine o que vaya al Mercado Central. ¿Tiene idea el ministro lo que cuesta trasladarse hasta ese mercado? ¿Por qué no le pregunta a un jubilado, con sus magros ingresos, si está en condiciones de trasladarse y qué costo le insume? ¿Por qué en lugar de hablar no se dedica a frenar la inflación que carcome día a día el bolsillo de los más desprotegidos, que son los jubilados? Cambiando de tema, le pregunto a la señora presidenta con todo respeto como según lo expresara autoelogiándose ser la madre del modelo y estar dispuesta a defenderlo con "uñas y dientes", ¿cuál es el modelo de este gobierno? ¿El de la pobreza, de la inflación, de la inseguridad, de la corrupción, del clientelismo político, de los okupas, de los falsos índices del Indec, de los usos indebidos de las cajas de Ansés y Pami, del veto del 82 por ciento móvil, de los medicamentos adulterados y vencidos, del narcotráfico, de los subsidios indiscriminados, de los sobreprecios, del "Fútbol para todos", de la propaganda estatal, de los fondos de Santa Cruz, de Skanska, de Conarpesa, de Felisa Miceli, de Ricardo Jaime, de Antonini Wilson y Claudio Uberti, de Southern Winds, de los hermanos Juliá? Sería bueno que, disfrazándose de intelectual, no continúe hablando de la "distribución de la riqueza", por lo que intuyo que se refiere al objetivo de socializar costos y privatizar ganancias y defender el privilegio de la minoría rica, con consecuencias cada vez más amargas y deplorables para las mayorías.































