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El juez Baltasar Garzón se sentó en el banquillo de los acusados

Ayer comenzó el primero de los tres juicios que enfrenta el reconocido magistrado español. Los casos están relacionados con sus investigaciones sobre corrupción y abusos de los DDHH.

Miércoles 18 de Enero de 2012

Madrid.- Persiguió a ETA, a narcos gallegos, a empresarios y políticos corruptos y al ex dictador chileno Augusto Pinochet. Pero Baltasar Garzón -suspendido desde hace casi dos años como juez instructor de la Audiencia Nacional española- se sentó ayer por primera vez en el banquillo de los acusados del Tribunal Supremo, que lo juzgará por prevaricación en dos causas que pueden suponer el final de su carrera.

Garzón, de 56 años, está acusado de "violación de las garantías constitucionales" por la grabación de conversaciones en prisión de los cabecillas de la trama de corrupción conocida como "caso Gürtel" y sus abogados. Las escuchas, avaladas por la fiscalía, fueron anuladas más tarde por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

El juez está acusado por uno de los abogados y por el empresario Francisco Correa, el presunto cerebro de la trama de corrupción que salió a la luz hace tres años y que salpica al Partido Popular (PP), del presidente del gobierno español Mariano Rajoy.

¿Cerca del fin? En caso de ser declarado culpable, Garzón podría ser condenado a hasta 17 años de inhabilitación, lo que significaría el fin de su dilatada carrera judicial. El magistrado está suspendido desde mayo de 2010 y actualmente trabaja de asesor para el fiscal jefe de la Corte Penal Internacional en La Haya, Luis Moreno Ocampo.

Garzón justificó ayer las escuchas en el famoso "caso Gürtel". El juez explicó ante el Tribunal Supremo que había autorizado las escuchas en 2009, por existir indicios de que los acusados y sus abogados estaban coludidos en una maniobra de blanqueo de más de 20 millones de euros en sobornos de la trama de corrupción depositados en cuentas en paraísos fiscales.

"Las conversaciones se intervinieron a los internos por una razón concreta y específica: constatar, y en su caso evitar, la continuación de la actividad delictiva, relacionada principalmente con el blanqueo de capitales", dijo el magistrado.

Los abogados de los acusados, por el contrario, insistieron en que las intervenciones tenían como objetivo conocer la estrategia de defensa de los letrados, algo que Garzón negó rotundamente.

Dos golpes a la defensa. Por otra parte, el Tribunal Supremo asestó ayer dos golpes a la defensa del magistrado, al rechazar su petición de recusación de dos jueces del tribunal por su presunta parcialidad y al negarle el derecho a Garzón a interponer recurso de apelación en caso de ser condenado.

Decenas de personas que simpatizan con Garzón se congregaron frente a la sede del Tribunal Supremo para aplaudir al juez sometido a juicio. "¡Garzón es inocente!" y "¡Fascistas fuera!", fueron algunas de las consignas que corearon los que están convencidos de que Garzón es víctima de una "persecución política" promovida por la ultraderecha española.

Crímenes del franquismo. La semana próxima, el juez tendrá que volver al mismo lugar para el inicio de otro proceso por prevaricación - impulsado por asociaciones de extrema derecha- por haberse declarado competente para investigar los crímenes cometidos durante la dictadura de Francisco Franco (1938-1975). En ninguno de los dos procesos existe acusación por parte de la fiscalía.

Quien fuera candidato al premio Nobel de la Paz por su persecución a los ex represores del régimen militar en Argentina, está acusado de haber ignorado intencionadamente la ley de amnistía de 1977, cuando en 2008 se declaró competente para investigar la desaparición de más de 100.000 personas, una investigación en la que acusó al dictador Francisco Franco y a 44 ex altos funcionarios de su régimen, todos ya muertos, de crímenes de lesa humanidad.

Llamada a convertirse en un hito en la carrera de Garzón, su investigación del franquismo acabó diluyéndose, al tener que inhibirse en favor de los juzgados territoriales, obligado por la fiscalía.

"Proteger a las víctimas". El magistrado ha dicho que se siente castigado "por interpretar las leyes de una forma determinada y proteger a las víctimas". "Es un honor sentarme en el banquillo por investigar el franquismo", aseguró en su momento Garzón, quien es defendido fervientemente por las asociaciones de recuperación de la "memoria histórica" como el único juez que escuchó a las víctimas del franquismo.

Además de las causas mencionadas, Garzón está imputado por haber recibido supuestamente dinero del Banco Santander para financiar cursos que impartió en 2005 y 2006 en la Universidad de Nueva York, aparentemente a cambio de que el juez archivara una querella contra el presidente de esa institución crediticia, Pedro Botín. El Tribunal Supremo decidió ayer archivar una demanda presentada contra Botín en noviembre pasado, al considerar que el supuesto delito de cohecho había prescripto.

Los procesamientos de Garzón han sido interpretados por un sector de la izquierda española como un intento de apartar de la judicatura a un magistrado progresista, que se ha granjeado enemigos a lo largo de su carrera al atreverse con casos que otros jueces no quisieron abordar.

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