En la caótica evacuación del Costa Concordia, pasajeros y tripulantes abandonaron casi todo a bordo del crucero: joyas, dinero, antigüedades y miles de objetos de arte, incluyendo xilografías de un artista japonés de hace 300 años.

En la caótica evacuación del Costa Concordia, pasajeros y tripulantes abandonaron casi todo a bordo del crucero: joyas, dinero, antigüedades y miles de objetos de arte, incluyendo xilografías de un artista japonés de hace 300 años.
Ahora, un verdadero tesoro yace bajo las cristalinas aguas italianas en las que encalló el mes pasado el lujoso crucero.
Es cuestión de tiempo antes de que los cazadores de tesoro fijen la mira en el Concordia, que tenía más de 4.200 personas a bordo cuando se fue a pique.
"Mientras haya cadáveres allí, es un lugar de acceso prohibido, porque es como una tumba", dijo Robert Marx, un veterano buzo y autor de numerosos libros sobre historia marítima, arqueología submarina y búsqueda de tesoros. "Pero cuando hayan sacado todos los cadáveres, va a haber una carrera desenfrenada por el botín".
La mafia, dijo, tiene equipos submarinos especializados para esas tareas.
El Costa Concordia era básicamente un hotel de lujo flotante y muchos de los pasajeros abordaron el infausto crucero con sus mejores ropas y joyas.
Además de ello está la enorme riqueza contenida por el propio barco: tiendas elegantes con joyas, más de 6.000 obras de arte en las paredes y un spa que tenía una colección de xilografías de Katsushika Hokusai, un artista japonés famoso por su representación de una enorme ola con el Fujiyama como trasfondo. l (AP)



Por Claudio Berón

