Cuando uno ve la escasez de obras públicas de infraestructura u observa sorprendido los costos de las mismas, se siente obligado a pensar, "como se realizaron antes", sin tecnología y a base, exclusivamente, de esfuerzo humano. La diferencia esta en un ítem, "la publicidad". Este item se ha transformado en fundamental dentro de la estructura de poder y su costo, en un cuantioso y "obsceno" porcentaje del presupuesto solventado con dineros públicos (que se desvían de su verdadero destino, "las obras públicas"). Y lo más trágico de todo esto, es que "la publicidad" se utiliza exclusivamente para convencer a los sectores con mayor grado de intelecto o preparación académica (con mayor estudio). Son estos sectores en donde debería existir el razonamiento y la memoria, donde existe la mayor permeabilidad a creer que los avisos publicitarios son "la verdad" y no un encubrimiento del festival, que es el manejo de los dineros públicos. Es tan grande la deficiencia en memoria y razonamiento que un político local declaró a los medios que cuando asumiera, ordenaría a todos los directores de hospitales públicos que no denunciaran mas los abortos que atendieran. No creo necesario recordar que el juramento de Asunción estipula que se deberá cumplir y hacer cumplir las leyes y la Constitución (¿?)o, ya siendo gobernador, ante la requisitoria periodista, con respecto al incremento desmesurado de la administración pública, contesta, que los que vienen con nosotros se van con nosotros, Pero ¿y el gasto público?



























