La Policía Federal de Brasil desarticuló ayer tres "escuadrones de la muerte" integrados principalmente por policías y agentes penitenciarios que operaban en el estado de Paraíba, en el noreste del país, y detuvo a 50 de sus integrantes a quienes se les incautaron decenas de armas de fuego.
Entre los detenidos hay dos agentes penitenciarios, dos delegados municipales, un teniente coronel y un mayor, además de policías civiles y militares.
Una de las organizaciones criminales es investigada por hacer ejecuciones sumarias de ex presidiarios por ajustes de cuentas, en su mayoría en la región metropolitana de Joao Pessoa, la capital regional.
El segundo grupo, comandado por oficiales de la Policía Militar, ofrecía servicios de seguridad clandestinos y también es sospechoso de comercio ilegal de armas y municiones, para lo que supuestamente contaba con la ayuda de un comisario de la Policía Civil regional.
La tercera banda, que al igual que las dos primeras estaba integrada por policías y agentes penitenciarios, es sospechosa de extorsionar a narcotraficantes, ladrones de bancos y otros criminales.
La operación de la Policía Federal cuenta con el apoyo de 400 agentes, que tenían como objetivo cumplir 45 órdenes de arrestos, 11 detenciones temporales y 19 mandatos de orden y aprehensión.
Un año de pesquisas. La investigación, que se realiza desde hace un año, tuvo el apoyo del Ministerio Público estadual y de la Secretaría de Seguridad y Defensa Social de Paraíba, y su ejecución contó con la participación del Comando de Operaciones Tácticas y de los Grupos de Intervención Rápida, ambos de la Policía Federal.
En el estado de San Pablo como un todo, el aumento de los asesinatos fue del 27 por ciento.
San Pablo quedó el mes pasado dentro de lo que la Organización Mundial de la Salud llama "epidemia de homicidios", es decir, más de 10 asesinatos por cada 100 mil habitantes.