Estimada señora intendenta Mónica Fein: quería expresarle la preocupación de muchos ciudadanos de Rosario por el sistema de transporte público de pasajeros y sobre todo por el costo del boleto, el cual es un tema que afecta de diversas maneras a todos. Quería decirle que me parece que debemos separar el problema de lo político partidario; nada tiene que ver esto en el ánimo de los que tenemos que buscarle una solución entre todos, pero parece que algunos de los que tienen poder de decisiones (influencias en este caso) hacen del debate sobre el precio del boleto una exposición mediática inútil, que no aporta nada, siguiendo con métodos antiguos de comparaciones con otras ciudades, etcétera. Hacen del reclamo un escudo político de un lado y del otro y no se utilizan fórmulas o métodos sencillos y de carácter técnico en relación al precio del boleto. Creo entonces que para tiempos inflacionarios se debería establecer fórmulas cada 6 meses, sin politiquería barata; al contrario, con políticas que dicten certeramente en este contexto cuál es el precio del boleto. Ahora, con el mayor del respeto, la verdad es que el servicio en Rosario es malo, las frecuencias ni hablar, no hay una diagramación de recorridos y mucho menos un camino a seguir, sólo el tirar la pelota para adelante cuando conviene, o para atrás, según lo que nos toque. No basta con el poder saber cuándo llega el micro, tenemos que saber que hay una frecuencia razonable. En definitiva, los usuarios del transporte no queremos seguir siendo siempre la variable de ajuste para financiar déficits. Esa es la realidad, el sistema tal como está es deficitario, por eso me permito sugerirle que escuche a todas las posiciones siendo la idea de subsidio, como plantean algunos concejales, una solución momentánea, hasta tanto el gobierno nacional no nos mantenga en jaque cada 6 meses con alzas que nos quitan cualquier posibilidad de ser previsibles.
Federico Wacker
DNI 17.026.130
Génesis de la violencia
Estamos girando dentro de una fatídica espiral de violencia: enfrentamientos estudiantiles, castigos para los indefensos, pelea de grupos en bailables, ataque a médicos en hospitales y ambulancias, maltrato de padres hacia maestros, combates entre bandas barriales, muertos barrabravas, muertos en asaltos, muertos por discriminación o por género. La violencia vino para quedarse y este es el interrogante fundamental: ¿por qué estamos tan violentos los argentinos? Necesitamos saber el origen de esta dramática situación. Bebés carenciados en su nutrición crecen con retardos psicofísicos y son material apto para recibir ó provocar violencia. La drogadicción exacerba la violencia cuando el adicto carece de droga y no puede racionalizar sus actos. Falta de cariño en muchos hogares, la enseñanza a golpes, la obligación de mendigar para subsistir genera rencor. El anonimato colabora para que la locura futbolera sea la descarga a tierra de personas que no conocen otra forma de expresarse. Pero todos estos ejemplos no pueden ser causal de la irracionalidad presente en cualquier nivel. Problemas siempre hubo pero jamás se utilizaba este accionar para solucionarlos: problemas domésticos, escolares, celos entre jóvenes, accidentes de tráfico, algunos borrachos al finalizar una fiesta, peleas entre bandas barriales. Debían resolverse sin aplicar presión física, sin aprovecharse de una mayor corpulencia, escuchando razones pacificadoras, nadie tenía derecho al uso de la fuerza sin justificación. La respuesta gubernamental frente a la situación actual era la de esperar: “La inseguridad es un tema de marketing” o “la inseguridad es una sensación”. No sirve para nada escurrirse de la responsabilidad que le cabe a todo dirigente en esta urgente contingencia. Estamos hartos de tener miedo, estamos hartos de la indefensión, estamos hartos de teorías o paliativos sin consistencia ni contenido. Una sola cosa más: la violencia es democrática pues no hace distingos entre gente del montón o gente notable. Recuerden estas palabras los gobernantes cuando les toque ser partícipes involuntarios en hechos de naturaleza violenta.
Rubén Mario Baremberg
DNI 6.012.531
Los inmigrantes en Argentina
Sé que ponerse a opinar como ciudadano corriente, en una discusión de personas importantes del gobierno, es perder el tiempo, pero voy a opinar como argentino nativo, que cree en la opinión del pueblo, sobre el título de La Capital (25/10/14): “Berni y Taiana se cruzan por el tema de inseguridad”. El secretario de Seguridad, arremetió con los extranjeros que vienen a delinquir. El ex canciller pidió no culpar a los inmigrantes. Nuestro país se formó con inmigrantes que vinieron a poner el lomo, en un lugar privilegiado, que era la Argentina; trabajaron con mucho esfuerzo, hicieron su casa, le dieron educación e instrucción a sus hijos, muchos profesionales destacados, que inclusive brillaron en el mundo. Esos fueron nuestros inmigrantes, no vendían drogas, no robaban, no asesinaban, trabajaban honestamente, eran un ejemplo. Cuando el secretario de Seguridad habla de las bandas de colombianos, paraguayos, bolivianos, peruanos, no habla de los que trabajan honestamente y es gente humilde, que gana su sustento, rompiéndose el lomo, habla de los chorros, de los delincuentes, que lo correcto es que se vayan a su país de origen y se atengan a las consecuencias. Nosotros ya tenemos los nuestros. Si Taiana es garantista de los chorros extranjeros está equivocado. Berni no habló de inmigrantes que trabajan, habló de los delincuentes extranjeros.
Hace tiempo escribí sobre un viaje a Kuwait, donde conté que invité a un ingeniero inglés a almorzar en el buque tanque Pueyrredón; le pregunté varios temas, inclusive cómo se arreglaban con la seguridad. Me contestó que “no había ningún problema, que acá no se roba, no hay droga, ni alcohol; se apresa un delincuente, se comprueba que robó, se le corta una mano; la segunda vez, se lo ejecuta, los delincuentes que no cumplen con la ley, pagan con su vida”. No estoy de acuerdo en medidas tan severas, pero reconozco que la ley se cumple. Como ciudadano me molesta que se garantice la impunidad de los extranjeros chorros. Que cumplan su condena en su país de origen y que vuelvan si quieren dentro de 20 años. Además, creo es que negativa la crítica a los que hacen por la Nación, critiquen lo que está mal y destaquen lo que está bien. Dios salve a la República y a su pueblo.
Carlos A. Borisenko
DNI 4.340.294
En defensa del Museo Castagnino
Poquísima gente concurre al Museo de Bellas Artes Juan B. Castagnino, pese al cuantioso gasto que se hizo para pintar caprichosamente de negro el edificio. Pero esa indiferencia del público está justificada. Si se visita el Museo, la primera impresión ya es penosa porque el espacio verde situado frente a la entrada está convertido en un verdadero basural, cubierto de todo tipo de desperdicios. Y esa impresión se agrava al comprobar después que ese Museo en la práctica ha dejado de existir como tal para decaer a un mero espacio de exposiciones itinerantes. Desde hace tiempo es inútil pretender ver las obras de su muy valiosa colección, la principal del interior. Los empleados (que son muy atentos y no tienen ninguna culpa en todo esto) le informarán que esas obras han sido “retiradas” y que todos los espacios utilizables están ocupados por “exposiciones temporarias” de obras ajenas. Cuando el arquitecto Hilarión Hernández Larguía proyectó el Museo destinó el piso superior para tales exposiciones, pero ahora insólitamente las mismas ocupan todo el edificio. En cambio, Goya, Ribera, Sisley, Fader, Spilimbergo, Pettoruti, Quinquela, Berni, Schiavoni y demás maestros quizás estén compartiendo algún húmedo sótano, y como no se exponen, para el público es como si no existieran. El patrimonio, que es de todos y está para ser visto y disfrutado y que además es muy numeroso y podría ser rotado permanentemente, permanece oculto y se impide verlo. Obviamente, en ningún museo de bellas artes importante del mundo se producen estos despropósitos. Imaginémonos llegar a conocer el Museo del Louvre o el de El Prado y encontrarnos con que sus famosas obras hubieran sido reemplazadas por exposiciones temporarias de obras secundarias y desconocidas. O en otro ejemplo más popular, llegar al Camp Nou a ver al Barcelona con Messi, Iniesta, Neymar, Xavi, etcétera. y que en su lugar apareciera un equipo de jugadores de cuarta división. Con una actitud autoritaria, la directora del Castagnino así como hizo pintar de negro el edificio sin consultar a nadie, del mismo modo nos priva de un patrimonio que no es suyo sino de la comunidad. Cosas solamente imaginables en regímenes dictatoriales. La Municipalidad debería tomar medidas, empezando, en mi modesta opinión, por el reemplazo de esa directora. Ni los rosarinos ni los visitantes de la ciudad nos merecemos haber “perdido” el patrimonio del Museo Castagnino.
Roque A. Sanguinetti
DNI 6.065.831
Stephen Hawking, paradigma de vida
Excelente las notas publicadas respecto del físico Stephen Hawking. Si bien muchas veces me puse a observar la cúpula celeste que nos rodea, haciéndome desde mi ignorancia tantas preguntas, me he dado cuenta, en la lectura de estas entrevistas, que las respuestas están aquí en el mundo terrenal que nos toca vivir. Un hombre confinado por su enfermedad a una silla y una computadora que hace de traductora de sus gesticulaciones cada vez más acotadas, deja un claro mensaje que la discapacidad a veces nace de nuestra propia mente. Cincuenta años de enfermedad no pudieron vencer su voluntad ni pudieron con su deseo de vivir. Otras personas con todos sus sentidos y capacidades intactas como caminar, hablar, comer, acariciar, respirar, amar, no le encuentran sentido a la vida. Este señor, paradigma de la existencia, nos invita a pensar cuál es nuestra misión en la vida y para qué estamos. Sería bueno reflexionar acerca de la misma.
Roberto Rubén Sánchez
DNI 8.634.022
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Peligrosa lentitud de la Justicia
Para evitar tragedias en los edificios cuya máxima expresión fue la ocurrida en calle Salta 2141, la Justicia debiera expedirse inmediatamente respecto de la posibilidad de ingresar a departamentos de propiedad horizontal, cuyos dueños, caprichosamente, impiden la reparación de averías en cañerías o artefactos que causan perjuicios al vecindario e inclusive ponen en riesgo la seguridad misma del edificio. Lleva ya varios meses la presentación de una medida autosatisfactiva solicitando esa petición y mientras tanto cables eléctricos humedecidos por el agua y cielos rasos agrietados son la consecuencia de una pasmosa lentitud de la Justicia que resulta inadmisible.
Alberto Valdés Tietjen
DNI 4.995.455