Es altamente preocupante el o los muertos de cada día producto de la violencia. Preocupa aún más el pensar que esto se debe a la falta de atención de la clase dirigente, y por ende a la no aplicación de políticas y leyes que ayuden a atenuar semejante escalada de violencia. Todo se soslaya o minimiza con discursos u opiniones de los funcionarios responsables, quienes demuestran holgadamente no serlo. El discurso mentiroso colabora para exacerbar aún más a la gente que se siente tratada como si no tuviese capacidad para ver o analizar el sufrimiento diario. Lamentablemente el "todo vale, nada se castiga", "hay corrupcion", "la vida no es importante", entre otras, han sustituido a valores tales como honestidad, trabajo, estudio, respeto y tantos otros. Es hora que desde todos los sectores sociales: gobernantes (en primer lugar), familia, escuela, iglesia, vecinales, ONG's y tantos otros, contribuyamos con lo que esté a nuestro alcance para revertir la peligrosa situación social que nos aqueja a fin del recupero de las buenas costumbres, el respeto por el otro y la educación en el más amplio sentido del término. ¡Esta barbarie debe ser derrotada!




























