Por orden de Hugo Chávez, se exhumaron en horas de la madrugada los restos de
Simón Bolívar, para intentar probar que murió envenenado por obra de sus enemigos colombianos y no
de tuberculosis como dice la historia oficial. La peculiar iniciativa se da en momentos en que las
relaciones con Colombia vuelven a empeorar (ver aparte). Chávez lo narró, a su modo y estilo, en
Twitter, sin privarse de arrebatos místicos: "Dios mío, ¡ese esqueleto glorioso, siento su
llamarada!", exclama el coronel venezolano.
Chávez adelantó meses atrás su idea de investigar la muerte de Bolívar, ocurrida
en 1830. Los opositores le pidieron ocuparse de problemas actuales, como la inseguridad, la
inflación galopante y la escasez de productos básicos.
Chávez narró ayer la exhumación en Twitter, su nueva "arma comunicacional".
"¡Hola mis amigos! ¡Momentos tan impresionantes hemos vivido esta noche! Hemos visto los restos del
Gran Bolívar!", escribió en la madrugada en su cuenta, zchavezcandanga. Según Chávez, el gran
prócer del siglo XIX murió envenenado con arsénico por su rival colombiano, Francisco de Paula
Santander. La tesis parece copiada de la investigación sobre la muerte de Napoleón en la isla de
Santa Elena en 1821. En 2005, forenses hallaron arsénico en cabellos del emperador francés,
alimentando la antigua hipótesis sobre su asesinato por envenenamiento.
La exhumación de Bolívar ocurrió horas después de que Colombia denunciara que
Chávez da refugio a la cúpula de las Farc.
Mientras se agudizaba este conflicto, Chávez se mostró emocionado en su cuenta
de Twitter, al ver los restos de su héroe, que estaban enterrados en el Panteón Nacional de
Caracas. No fue divulgado adónde fueron trasladados los sacros huesos. Imágenes de la televisión
estatal mostraron al ministro del Interior, Tareck El Aissami, y a una fiscal con trajes de tipo
quirúrgico durante el proceso de exhumación en el Panteón Nacional. Días atrás el gobierno había
celebrado con gran pompa el traslado desde Ecuador de los "restos simbólicos" de la compañera de
aventuras de Bolívar, Manuela Sáenz, que ahora reposan junto al sarcófago de su antiguo amado.
"¡Dios mío, Dios mío...Cristo mío, Cristo nuestro! Mientras oraba en silencio viendo aquellos
huesos, pensé en ti!", comentó un exaltado Chávez en Twitter. "Confieso que hemos llorado, hemos
jurado. Les digo: tiene que ser Bolívar ese esqueleto glorioso, pues puede sentirse su llamarada.
¡Dios mío!", exclama el caudillo venezolano. Pero humoristas venezolanos toman con sorna la
iniciativa histórico-forense de Chávez, que ya lleva 11 años en la presidencia, afirmando que usará
los huesos del prócer para hacer una "macumba" que lo ate para siempre al poder.
El país se adentra en un mes en la campaña para las elecciones legislativas del
26 de septiembre, en medio de una perspectiva económica de las peores de Sudamérica. Y Chávez, un
avezado comunicador qué sólo ha perdido una de una docena de batallas electorales, trata de colocar
en la agenda mediática la "guerra económica" que le declaró a la "oligarquía". Revivir el fuerte
sentimiento patriótico que genera Bolívar sin dudas también lo ayudará en la empresa.