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Células madre: Aportes desde la Universidad

La comunidad científica reflexiona sobre su práctica en un tema controversial. Experiencias de investigación en laboratorios locales.

Martes 14 de Mayo de 2013

Científicos y profesionales de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) participan del actual debate sobre la utilización de células madre para diversos fines en el área salud. Las células madre son células que se encuentran en todos los organismos multicelulares y tienen la capacidad de dividirse y generar otros tipos celulares. De acuerdo a su procedencia se pueden clasificar en embrionarias, aquellas que se encuentran en un embrión de 4 o 5 días de edad, y adultas, presentes en la mayoría de los tejidos de un organismo adulto.

Su utilización genera controversias que alcanzan a la sociedad en su conjunto. Una de las líneas de discusión se basa en la preservación de las células del cordón umbilical. Existen numerosos bancos de células madre que brindan la posibilidad a los futuros padres de conservar estas células para prevenir futuras enfermedades de sus hijos. Sin embargo, en la actualidad esta alternativa sólo está comprobada para enfermedades de la sangre y del sistema inmunológico, sin saber si con futuros avances científicos se podrán utilizar para curar otros males.

Otra punta en el debate es la cuestión relacionada con la religión, ya que para muchos creyentes la vida humana comienza en la fecundación y cualquier medida intencional para detener el desarrollo después de la concepción es considerada como la destrucción de una vida humana.

Asimismo, el uso de embriones humanos obliga a un estricto examen de las cuestiones éticas relacionadas con el progreso de la investigación biomédica. Si bien las investigaciones médicas opinan que es necesario proceder con las investigaciones de las células madre embrionarias porque las tecnologías resultantes podrían tener un gran potencial médico, las autoridades insisten en encontrar un marco regulatorio convencidas de que las células madre embrionarias representan un desafío ético y social. Tratar de que la investigación con células madre humanas no se convierta en una pendiente resbaladiza hacia experimentos genéticos humanos es considerado por la mayoría de la sociedad un punto importante en la controversia.

La Universidad Nacional de Rosario (UNR) creó en el 2010 un Comité de Ética de la investigación que tiene como misión reflexionar y contribuir a dar respuestas a los problemas éticos planteados por la ciencia y la técnica, “con el propósito de proteger los derechos fundamentales de las personas, el bienestar de los animales y el medio ambiente y el respeto de los principios y compromisos éticos asumidos por la comunidad científica y por los estatutos internacionales”, señala el anteproyecto de resolución de creación de la Comisión de Ética de la Investigación de la UNR.

Stella Maris Martínez y Noemí Nicolau, son miembros fundadores de la Comisión de Bioética de la Facultad de Ciencias Médicas y coordinadoras del Comité. “La comisión tiene como función encontrar puntos de acuerdo para homogeneizar la manera en que se hace la investigación en toda la universidad, para respetar los estándares éticos internacionales, los derechos humanos, los derechos de los animales y el cuidado del medio ambiente”, explicó Martínez. Además manifestó que “la Universidad tiene que tomar posición en estos problemas tan acuciantes, no solo para adentro sino que tiene que fijar su posición hacia fuera, ser un referente del tema, tiene que expresar en forma fundamentada su posición, en defensa de los derechos de todos, de la comunidad completa”.

Por su parte, las distintas Facultades, a través de los profesionales de las áreas involucradas en la problemática, proponen líneas de investigación y trabajan en tratamientos que utilizan células madres en diferentes terapias.

Una prueba de ello es el caso del doctor Alejo Vercesi, profesor titular de la Cátedra de Oftalmología de la Facultad de Medicina de la UNR, y un grupo de investigadores que son pioneros en utilizar la terapia celular en el tratamiento de las enfermedades de la visión.

El trabajo de ellos consiste en utilizar las células madre adultas que se encuentran en la mucosa bucal para injertarlas en un ojo enfermo.

De esta manera se crea un puente sobre la membrana amniótica que facilita la migración de las nuevas células que producen las células madres de ese órgano.

También, utilizan la propia sangre del paciente para obtener un suero, un plasma rico en plaquetas y un gel plaquetario que mejorará las intervenciones en el campo de la visión. El primer injerto de membrana amniótica se realizó en el año 2000, a un paciente con un ojo quemado. Dicha operación fue la primer cirugía que se considera como terapia celular y que utilizó membrana amniótica para restituir la integridad de la superficie de la córnea a través de la formación del epitelio anterior de la córnea. Fue la primera operación realizada en un hospital público, el Hospital Centenario con el equipo de médicos residentes que allí trabajan. Por otra parte, en el 2006 se realizó un transplante autólogo de células madre de un ojo al otro del mismo paciente y fue la primera del país que utilizó Gel plaquetario autólogo, en reemplazo de las suturas convencionales.

La misma se realizó a una persona de 71 años que presentaba un ojo quemado con cal, se tomó tejido del limbo esclero-corneal, que provee las células madre que producen el epitelio que recubre la córnea, del ojo cuya superficie ocular no estaba afectada pero estaba ciego por glaucoma y se transplantó en el ojo quemado.

Otro aporte es el de los investigadores Claudia Banchio y Javier Girardini, investigadores del Instituto de Biología Molecular y Celular de Rosario (IBR) estudian los mecanismos que permitirían inducir la diferenciación de células madre neuronales, los cuales serían beneficiosos para tratar enfermedades neurodegenerativas, logrando regenerar tejidos muertos o células dañadas. Los investigadores explicaron que existen evidencias que han propuesto que luego de la muerte neuronal, se reactiva un programa que promueve la generación de nuevas neuronas funcionales demostrando la habilidad que poseen las células madre endógenas de reemplazar neuronas muertas. De hecho, el programa que promueve neuritogénesis; es decir, regeneración de neuronas, debe estar sólo parcialmente activado en isquemias, infartos y en enfermedades neurodegenerativas ya que no es suficiente para recuperar el tejido dañado.

Las células madre son un blanco muy interesante porque el cerebro tiene nichos de células madre, incluso en el adulto. Lo que se sabe es que el ejercicio físico estimula la diferenciación de esas células madre en el adulto, pero no se sabe cuál es el mecanismo.

Además, una célula madre no sólo genera neuronas sino que por su carácter de pluripotente genera otros tipos de células que forman parte del sistema nervioso. Por ello resulta también un desafío poder desviar la diferenciación hacia la generación de neuronas que son las células funcionales”, indicó Banchio. Por su parte, Girardini remarcó que la existencia de nichos de células madre dentro del organismo de un adulto abre posibilidades de análisis para los investigadores. “Permite la posibilidad no sólo de hacer terapia celular, donde se genera un tipo de célula en el laboratorio que luego se transplanta en la zona dañada, sino que también podemos pensar en terapias que reactiven células madre presentes en el paciente”, sostuvo.

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