"Los católicos anestesiados no hacen bien a la Iglesia", lo subrayó el Papa en abril del último año en el Vaticano, durante en la homilía del paralítico. Francisco reafirmó que no es necesario detenerse en los formalismos, pidió: "implicarse". Correr el riesgo en primera persona para anunciar el Evangelio. El milagro es sobre un paralítico que estuvo esperando 38 años para sumergirse en una piscina, y se lamentaba porque no podía sumergirse ya que siempre la ganaba otro. Jesús se conmovió y lo curó, pero era sábado y ahí empezaron las críticas. El Papa observó que en ese relato encontramos dos enfermedades espirituales, sobre las que dijo que "nos hará bien reflexionar". Ante todo la resignación del enfermo (dijo Francisco) que se siente amargado y se lamenta. "Pienso en tantos cristianos, tantos católicos sin entusiasmo e incluso amargados. Si, es la vida, es así. Voy a misa todos los domingos, pero mejor no implicarse, tengo fe, para mi, no siento la necesidad de ir a darle a otro". Si tu haces algo, después te reprochan. "No, es mejor así, no correr riesgos. Es la enfermedad de la pereza de los cristianos". Esta actitud paraliza el celo apostólico, hace de los cristianos personas quietas, tranquilas, pero no en el buen sentido de la palabra. No se preocupan en salir a anunciar el Evangelio, son personas anestesiadas. Estos cristianos son tristes, no son personas luminosas, son negativas. Y esa es una enfermedad nuestra, de los cristianos. Vamos a misa todos los domingos pero decimos "Por favor no molestar, cristianos sin celos apostólico", advirtió Francisco. No sirven no hacen bien a la Iglesia. "¿Y cuantos cristiano son así?", se preguntó el Santo Padre con preocupación. "Egoístas, para si mismos". Pero, en este pasaje del Evangelio, encontramos también otro pecado, cuando vemos que Jesús es criticado por haber curado a un enfermo un sábado. El pecado del formalismo. Cristianos que no dejan lugar a la gracia de Dios. La vida de esta gente consiste en poder "tener todos los documentos en regla, todos los certificados. Cristianos hipócritas. A ellos sólo es interesa las cuestiones formales, pero así le cierran las puertas a la gracia de Dios. Tenemos tantos en nuestra Iglesia". Ellos no son capaces de ir adelante con el celo apostólico, no pueden salir a hacer "lío", salen de la misa y se van a sus hogares, hasta el domingo siguiente. Ellos han decidido detenerse en si mismos, en sus tristezas, en sus resentimientos , en todo eso. Los segundos no son capaces de llevar la salvación porque ellos mismos son los que cierran la puerta a la salvación. El Santo Padre dijo: "Para ellos, lo que cuentan son sólo formalidades, no se puede. Es la palabra que más usan, y a esa gente también la encontramos entre nosotros. "Ante este hospital de campaña, con tanta gente herida por todos lados, Jesús se acerca y les pregunta, ¿Quieren curarse? Y luego, cuando se vuelve a encontrar con el paralítico, le indica "vete y no peques más".




























