"Salven el Espíritu Santo" dice una nota. Yo diría también que salvemos nuestro espíritu entre tanta picota, rascacielos y afán de construcción sin ton ni son. Me refiero a la Capilla del Espíritu Santo que está en la casona de calle Buenos Aires 957 y que fuera obra del arquitecto rosarino Jorge Scrimaglio. Una nota técnica y detallada que destila admiración y respeto hacia la obra de Scrimaglio, construida en el año 1962, fue publicada por la revista belga Art D'Eglise en diciembre de 1964. Y que a su vez salió publicada nuevamente en el año 2002 para conmemorar el 40º aniversario de la Capilla con textos, planos y fotografías que dan cuenta de la repercusión que tuvo esta obra en el exterior y ahora Rosario la puede perder. Es una construcción que pocos rosarinos y argentinos conocen. No merecemos que nos priven de esta obra de arte única e irrepetible. Por favor a quien corresponda y que tenga sensibilidad y sentimiento, a los señores concejales de la ciudad, no permitan que esto suceda. Si esto sucede, que Dios no los perdone.



























