El señor Carlos Alberto Manson ha publicado en este espacio su preocupación por la aparición de camalotes en el lago del parque Independencia. Al respecto y como presidente de la Asociación Amigos del Parque Independencia deseo reiterar lo publicado por este diario el pasado miércoles 9 del corriente donde se informó sobre el tema. Los camalotes que por estos días se observan en el espejo de agua no han sido sembrados, y para despreocupar al lector y otros vecinos de Rosario les comunico que en pocos días más esas plantas acuáticas irán desapareciendo dado que son consumidas por los patos, gansos y también por los peces que allí en encuentran y que en su inmensa mayoría son herbívoros. Los camalotes, que parece sufren el repudio popular al igual que otras plantas como los plátanos, se crían en el lago pequeño del Rosedal y cada tanto una cierta cantidad se trasladan al tradicional laguito para ayudar a mantener ese estupendo ambiente natural que allí se ha formado donde además de los animales mencionados se pueden ver camarones de agua dulce, cangrejos pequeños y caracoles. Yo pregunto: ¿a quién le puede disgustar tener en pleno centro de una gran ciudad como Rosario un lugar con tanta naturaleza? Acaso los lagos naturales no poseen plantas acuáticas como totoras, juncos y también camalotes? O en lugar de un lago pretendemos una piscina resplandeciente digna de un hotel de lujo de Aruba? El señor pide también al finalizar su carta que se limpie el lago. Pues, bien llevo a su conocimiento que ello se realiza todos los días, incluidos los fines de semana y feriados, y lamentablemente se llenan varias bolsas grandes con cientos de botellas plásticas, bolsas de nailon y papeles en una actitud de desprecio de muchos visitantes. El creador del Parque Independencia, el ingeniero Carlos Tahys, brillante higienista de la época, pensó sobre todo en dotar a la ciudad futura de un gran espacio verde que "limpie el aire", pero a veces queremos que las grandes obras se ajusten a nuestras expectativas humanas. El parque, primero tiene una función ambiental, la recreativa y estética vienen de la mano de la primera.































