El actual gobierno nacional, que se autoproclama progresista, nacional y popular, tiene varias asignaturas pendientes para rendir un examen de progresismo, entre las que se destaca la persistencia de la ley de entidades financieras de la dictadura, el heredado sistema tributario altamente recesivo, los contratos petroleros y los convenios de la minería que persiste en sus atentados al medio ambiente y el saqueo sistemático de nuestras riquezas y reservas estratégicas. Nadie podrá negarle avances en derechos humanos, pero la vivienda y el salario digno son parte de esos derechos humanos y estamos muy lejos de la equidad distributiva que nivele ingresos y asegure un bienestar colectivo. No alcanza con haber impulsado la ley de medios si no se acompaña con actitudes de una democracia representativa, participativa, la autocrítica sana y frontal de un PJ que nada movió para impedir el saqueo de nuestros ferrocarriles y replantear el desarrollo de nuestra industria nacional en función de los intereses del pueblo, impulsando la industria ferroviaria, naviera, aeronáutica y de medicamentos bajo un estado moderno, ágil y con control social. Los conmovedores discursos de nuestra presidente en ocasión del bicentenario, deben quedar plasmados en hechos reales y concretos de la defensa de nuestra soberanía, porque sino quedan en los papeles y la historia los archivará como otra de las grandes desilusiones de nuestra política. La recuperación de la militancia política de nuestros jóvenes debe servir de motor para impulsar los cambios revolucionarios que proponen sus cánticos y consignas, y así pueblo y gobierno podrán tender los puentes de acercamiento que sirvan de sostén de nuestra democracia, aseguren un futuro por décadas de estabilidad institucional y en el marco de Maduras reflexiones, instalemos el concepto de pertenencia a esta América moderna, plural, democrática y de cara a un futuro continental en el que tenemos asignada una seria responsabilidad para lograr la unidad que nuestro fallecido ex presidente planteó a nivel de los pueblos del Unasur. Hace falta profundizar el coraje para enfrentar a los enemigos de adentro y fuera del país, hace falta convicción en los planteos de esa unidad a la que nos sumamos y una de las formas es desarrollar todo nuestro potencial en la recuperación de nuestros recursos naturales y apuntar a la protección del medio ambiente como garantía de la salud, el progreso y el bienestar de nuestro pueblo. Contamos con suficientes reservas en el BCRA para encarar muchos cambios sin endeudarnos, pero ello implicará un fuerte golpe de timón a la economía y ponerla al servicio del hombre, que es ponerla al servicio del país.































