Lo encontraron hace cinco días en una tapera en la zona rural de Labordeboy, agonizando, con la cabeza destrozada por un golpe asestado con un hierro y empuñando en la mano derecha una pistola calibre 9 milímetros. Tardó pocos minutos en perder la vida. En el lugar estaba la persona que reconoció haberlo matado, un hombre de 38 años, dueño de casa, que fue también quien llamó a la policía. La esposa del matador declaró ante la fiscalía que el hombre muerto, de 69 años, había llegado a reclarmarles la devolución de un kilo de cocaína, y que se iba a llevar con él al hijo de la pareja, de 6 años, como prenda de pago.En esa dramática antesala, aseguró ella, sobrevino el crimen.
Un fierrazo. El parte policial apenas consignaba la versión preliminar del homicidio con la identidad del difunto: Ariel García, 69 años, oriundo de la ciudad de Colón, provincia de Buenos Aires. Lo escueto del acta contrastaba con los centenares de páginas que durante 30 años se escribieron sobre la historia de la criminalidad regional merced a ese nombre. Durante todo ese tiempo Ariel García militó en distintos rubros del delito. Ejerció el liderazgo de distintas organizaciones de piratas del asfalto, de asaltantes de bancos y de secuestradores extorsivos. En Rosario estuvo preso como miembro de la banda que participó del secuestro del empresario José Ricardo Díaz Franco, ocurrido en diciembre de 1988, víctima que jamás reapareció.
El viernes pasado, a las 10.30, García llegó en un Honda Civic modelo 98 a una humilde casa rural en Labordeboy, a unos 20 kilómetros de Venado Tuerto, en el departamento General López. Buscaba a Víctor Carrizo, un hombre de 38 años que no se encontraba en la vivienda. Su mujer lo llamó al celular y le dijo que estaba en el pueblo, que iba para allá. Al ingresar, Carrizo dijo haberse encontrado con García reteniendo a su hijo de 6 años para que le entregara una bolsa con un kilo de droga. En un descuido, según dijo, le asestó un golpe con una barreta de hierro, que le causó la muerte.
El fiscal de Venado Tuerto Matías Merlo imputó el sábado por homicidio simple a Carrizo en una audiencia en la que el juez actuante le dictó prisión preventiva. El acusador duda de la versión de Carrizo porque resulta improbable que a un hombre experimentado como García, con un arma en la mano, lo hayan tomado desprevenido como para descargarle un fierrazo. No obstante, los elementos reunidos no alcanzaron para desplegar otra hipótesis. A Carrizo se lo supone un vendedor regional de drogas. En su casa se encontraron tres bochas con 8 gramos de cocaína cada una. Pero en un rastrillaje en el terreno aledaño a la casa se hallaron 80 gramos de cocaína pura embolsada. Como si lo hubieran arrojado ante la llegada de la policía. Por eso se le dio intervención a la Brigada Operativa Departamental Nº 8 de la Dirección de Prevención y Control de Adicciones.
Viejo hampón. "El nombre de Ariel García apareció en las crónicas policiales de los años 80 como integrante de un grupo al que se acusó por secuestros extorsivos (entre ellos el de Díaz Franco, el de mayor repercusión) y por casos de piratería del asfalto", dijo ayer el periodista y escritor Osvaldo Aguirre. "Esta organización encuadra en un fenómeno de época, el de las superbandas, con la particularidad de que el grupo al que según las investigaciones perteneció García actuó con un perfil más bien discreto, menos espectacular y más eficaz que el de otros. De hecho, por el secuestro de Díaz Franco solo fue condenado Jorge Rivas, y hasta el día de hoy no se sabe dónde están los restos del empresario y quiénes fueron los restantes involucrados", agregó.
Colón, Wheelwright y Labordeboy son tres localidades separadas por 20 kilómetros. En la primera vivía la familia de García y allí fue enterrado el domingo. En Wheelwright el hombre regenteó durante los últimos años, según fuentes policiales, un cabaret ubicado en la ruta 8 y conocido como "Oasis". En Labordeboy le llegó el fin a una reputación construida con más de 50 casos de piratería del asfalto y una decena de secuestros extorsivos. Aunque como tantos otros dedicados a la modalidad del delito contra la propiedad había emigrado en los últimos años a la comercialización de drogas. En el años 2013 García fue arrestado como integrante de una banda narco que operaba en el límite interprovincial con operativos en Rufino, Wheelwright, Pergamino, Colón y Rosario. La investigación había sido concretada por las delegaciones de Drogas Ilícitas de San Nicolás y Junín. Por estos casos la Justicia Federal de Rosario ordenó detener a García en el cabaret Oasis.
El 23 de agosto de 1992 García mereció el título principal de la portada de este diario. Fue cuando se incautó un camión Mercedes Benz cargado con mercadería robada en un galpón de Balcarce al 6000. El operativo lo concretó la Unidad Regional II que anunció que entre los seis detenidos el más destacado era Ariel García, a quien sindicaban como ideólogo y cabecilla de la banda que integraban los previamente detenidos Jorge Manuel Rivas, Daniel Cafesse, Julio Saladino y Jorge Roldán, todas referencias destacadas en el dominio del hampa.
Cambio de hábitos. "Las superbandas iniciaron su ocaso en la década del 90, no porque la policía las haya desbaratado, sino por las transformaciones en la circulación del dinero. La bancarización de sueldos redujo drásticamente el campo de operaciones para asaltantes. Podría decirse que el epílogo de las superbandas se dio con el copamiento de la sucursal Ramallo del Banco Nación en 1999", dijo Aguirre.
Para el periodista, "Ariel García fue la parte visible de una estructura que permaneció en secreto. Que yo sepa nunca se investigó la actuación policial en el secuestro de Díaz Franco, pese al reclamo en tal sentido del padre de la víctima".
Los casos de secuestros extorsivos
El secuestro de Díaz Franco se produjo el 11 de diciembre de 1988 y fue investigado por el juez de Instrucción, hoy camarista penal, Carlos Carbone. Al grupo se le adjudicaba también los secuestros de los jóvenes Negrini y Massaro, oriundos de la localidad cordobesa de Monte Maíz. Por el secuestro de Díaz Franco fue procesado solamente Jorge Manuel Rivas, quien murió atropellado por una maestra jardinera a la que intentaba asaltar en julio de 2008.