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Argentina, del desánimo a una medida euforia

Berlocq perdió con Tsonga y Mónaco emparejó ante Simon. Hoy Nalbandian y Zeballos juegan el dobles.

Sábado 06 de Abril de 2013

El equipo argentino de Copa Davis sacó agua de las piedras. Encontró un puntazo en el medio de una serie francamente desigual y ahora pelea mano a mano desde el punto de vista anímico. Juan Mónaco le ganó en sets corridos a un apático, casi indolente y probablemente lesionado Gilles Simon y emparejó el match por los cuartos de final que Francia había encarrilado con la extrañamente trabajosa victoria de Jo Wilfried Tsonga sobre Carlos Berlocq. Pero los detalles de los dos partidos se ofrecerán aparte. Aquí se tratará de explicar cómo una llave sin equivalencias puede dar un giro anímico que quizás disimule las enormes distancias tenísticas que existen entre ambos equipos.

Primera afirmación: ni Jo Wilfried Tsonga, ni Gilles Simon (mucho menos todavía) estuvieron a la altura de sus antecedentes.

Segunda: a los franceses los sacó de quicio más de lo esperado la presión del público. Se debe aclarar que con mucha suerte la concurrencia al estadio Mary Terán de Weiss superó un tercio de su capacidad. Y, además, el público conocía las potencialidades del adversario. Por lo que el aliento fue bastante menos sofocante para los visitantes de lo que lo es normalmente.

Tercera: la cancha estuvo bastante más lenta que otras veces. Sucede en todo el mundo. Los locales acomodan la superficie lo mejor que pueden a las características de sus jugadores. No obstante, su incidencia estuvo directamente relacionada con el llamativamente bajo nivel de los franceses. Sobre todo en el caso de Simon, a quien le cuesta muchísimo darle profundidad al juego cuando el rival le varía los golpes y le juega alto.

Cuarta: evidentemente Francia sintió la ausencia del lesionado Richard Gasquet, número nueve del mundo, mucho más de lo imaginable. Mónaco había dicho que salía el 7 de espadas, pero entraba el 7 de oro. Y así parecía que iba a ser. Pero Simon apenas si se asemejó a un siete de bastos.

Se consigna que Argentina sacó un punto de la galera porque las diferencias entre Tsonga y Berlocq son abismales y por el pésimo momento de Mónaco, que este año no ganó un solo partido en el circuito aunque sí triunfó en sus tres presentaciones en el predio del Parque Roca: frente a los alemanes Florian Mayer y Tobias Kamke y ayer ante Simon.

Con la serie 1 a 1, el encuentro de dobles de hoy al mediodía (12.30, televisa TyC Sports) adquiere una dimensión que trasciende las capacidades de los jugadores. Si bien Julien Benneteau y Michael Llodra arrancan como amplísimos favoritos frente a David Nalbandian y Horacio Zeballos, el factor temperamental jugará su partido casi a la misma altura de las bondades tenísticas de cada uno de los protagonistas. Entre otras cosas, se supone que habrá mucho más público que ayer y que por ende la presión será mayor. Pero se insiste, la dupla Benneteau-Lodra tiene todas las de ganar si es que logra abstraerse del ambiente y del resultado de los dos partidos de ayer.

Lo que se analiza y se proyecta no incluye, por razones obvias, lo que sucede puertas adentro de uno y otro equipo.

Simon mostró algunas dificultades físicas que parecieron más estratégicas que reales, pero la verdad la saben sólo Arnaud Clement y sus jugadores.

Si sus problemas en la espalda son reales, Francia podría tener que apelar a uno de sus doblistas para un hipotético quinto punto decisivo.

Conclusión: Francia sigue siendo el favorito y tiene en la jerarquía de sus jugadores el principal argumento para acceder a las semifinales. Es más, potencialmente hoy por hoy es el principal candidato a ganar la Copa Davis. Pero el primer día entregó señales y sensaciones que morigeran esa candidatura.

Por ejemplo, si Nalbandian y Zeballos arrancan derechos, como Berlocq frente a Tsonga, a los franceses se les hará muy cuesta arriba el partido. No obstante, el equipo europeo sigue siendo el caballo del comisario. Proyectando la jornada de mañana, Tsonga es más que Mónaco y Simon superior a Berlocq.

Se insiste, Francia exhibió debilidades inesperadas tanto en el triunfo como en la derrota. Y Argentina le arrancó un punto para llevar la serie como mínimo hasta el primer partido del último día. Y ese era el objetivo. El empate le cae muchísimo mejor a Argentina que a Francia.

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