Promediaba el segundo tiempo y el partido estaba literalmente en un pantano futbolístico. Ahí Gerardo Martino metió una variante con la intención de romper el molde del encuentro. Toda una señal de que se podía ir por más y que además estaba la obligación de hacerlo, ya que el equipo venía de dos derrotas al hilo y de no ganarle al Rojo la ilusión de seguir peleando el campeonato hasta las últimas consecuencias quedaba archivada definitivamente. Por eso el Tata arriesgó con un pleno bien ofensivo. Mandó a la cancha a Víctor Aquino y sacó al volante de marca Hernán Villalba. El DT sintió que había un resto y eso se lo trasladó a los jugadores. El final de la historia le dio la razón al técnico leproso. Porque el paraguayo Aquino metió la pepa de la victoria. Sí, justo uno de los jugadores que poco tiempo atrás era resistido por los hinchas.


























