Algunas palabras vienen con apellido
Si alguien dijera que ciertas palabras populares tienen apellido, el interlocutor aclamaría:
"¡qué charlatán!", sin percatarse de que charlatán es, precisamente, una de ellas. El Diccionario
de la Real Academia Española (DRAE) define a charlatán como "persona que habla mucho y sin
sustancia"...
22 de marzo 2009 · 01:00hs
Si alguien dijera que ciertas palabras populares tienen apellido, el interlocutor aclamaría: "¡qué charlatán!", sin percatarse de que charlatán es, precisamente, una de ellas. El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) define a charlatán como "persona que habla mucho y sin sustancia" o que "se dedica a la venta ambulante y anuncia a voces su mercancía".
Pero etimológicamente proviene del italiano "ciarlatano" y alude a Latán, famoso sacamuelas que anunciaba su llegada a París gritando en francés desde su carro: "¡Voilá, le char de Latan!", (he aquí el carro de Latán).
Puesto que no era un carro cualquiera, sino el "char" del señor Latán, nació charlatán.
Por 1940, los hermanos Laszlo y George Biro, y su amigo Meyne, todos emigrantes húngaros nacionalizados argentinos, fabricaron en el país la popular birome, acrónimo de ambos apellidos.
Platón originó una filosofía, un concepto idílico del amor y también el plato que se usa para comer, por más que su verdadero nombre fue, en realidad, Aristocles Podros. Lo apodaron Platón, que significa "de espaldas anchas", porque así las tenía.
Ponerse los pantalones es asumir una responsabilidad, pero pantalón no tiene nada que ver con eso: proviene de la vestimenta de un personaje de la comedia italiana del siglo XVII llamado Pantaleone —de pianta leone o planta de león— nombre común entre los habitantes de Venecia, cuyo símbolo es el león de San Marcos.
El legado de Guillotin. Otro vocablo con apellido es guillotina, artefacto que empezó a ser llamado así luego de que el doctor Joseph Ignace Guillotin, diputado de la Asamblea Constituyente en tiempos de la Revolución Francesa, propusiera su uso para llevar a cabo las ejecuciones. Contra lo que se cree, Guillotin no fue el inventor, sino su propulsor: la máquina fue inventada por Schmidt y Clairin.
¿Y de dónde salió la bujía? De Argelia, al norte de Africa. Bujía o Bugía es una ciudad y provincia de ese país, de donde antiguamente se traía la cera para fabricar velas. Hoy, la bujía es una pieza clave para la ignición de los motores de combustión o una lámpara incandescente, pero antes se llamaba así a las velas, en alusión al origen de la cera.