Berlín. — John Demjanjuk sufre de episodios de ausencias mentales y el lunes
entrará a la corte de Munich en una silla de ruedas, para enfrentar acusaciones de ayudar a matar a
27.900 judíos en el campo de Sobibor (actualmente Polonia), del que fue uno de los guardianes en
1943, anunció el abogado del hombre de 89 años. Las familias de sus víctimas insisten en que él
debe enfrentar la Justicia. En lo que será el último gran juicio alemán por crímenes de guerra de
la era nazi, todas las miradas se centrarán en el ucraniano ex trabajador de la empresa automotriz
estadounidense Ford, que peleó en el Ejército Rojo antes de ser capturado por los nazis y reclutado
como guardia de campo de concentración.
Más buscado. Los fiscales estatales de Alemania creen que Demjanjuk, quien estuvo en los
primeros lugares de la lista de criminales de guerra más buscados del Centro Simon Wiesenthal,
ayudó en los asesinatos del campo de exterminio Sobibor en Polonia, donde al menos unos 250.000
judíos, entre mujeres, niños y hombres, perdieron la vida. Demjanjuk, extraditado en mayo desde
Estados Unidos tras meses de batallas legales, niega estar involucrado en el Holocausto. “Su
condición física cambia cada día, incluso cada hora. El es un hombre anciano que sufre una variedad
de enfermedades”, dijo su abogado, Guenther Maull. “Su ánimo también cambia. A veces
piensas que es un hombre anciano mentalmente ausente, pero no sabes si es una condición general o
una enfermedad”, comentó el letrado, agregando que Demjanjuk asistiría al juicio en una silla
de ruedas y hablaría a la corte en ucraniano.
Pese a las protestas de su familia, los doctores han considerado a
Demjanjuk apto para el juicio, pero las audiencias, en Munich, serán limitadas a dos sesiones de 90
minutos por día debido a su frágil condición. El juicio debería durar hasta mayo, y Demjanjuk
podría ser sentenciado a pasar el resto de su vida tras las rejas. “Es una oportunidad de
demostrar el comportamiento inhumano llevado a cabo por el régimen nazi, y de respetar la memoria
de mi familia”, dijo David van Huiden, un co-demandante holandés cuyos padres y hermana de 18
años fueron asfixiados con gas en Sobibor. “Deberíamos conseguir el castigo más fuerte
disponible según la ley alemana”, dijo van Huiden.
El Centro Wiesenthal, que asegura que Demjanjuk empujó a hombres,
mujeres y niños al interior de las cámaras de gas, señala que el juicio envía un mensaje de que la
Justicia puede lograrse incluso luego de décadas. “John Demjanjuk ha vivido una vida por
mucho tiempo inalterada. El ha estado con su familia, celebrado cumpleaños y aniversarios, algo que
sus víctimas nunca tuvieron la oportunidad de hacer”, dijo el rabino Marvin Hier, decano del
Centro en Los Angeles. “¿Tenemos compasión? No, ninguna. El irá a la corte, donde
pertenece”, declaró.
Sin testigos. El proceso contra Demjanjuk deberá hacerse sin testigos de la época de los hechos
juzgados. Según informó la revista Focus en su edición del lunes, los 23 testigos nombrados por
parte de la acusación, de los cuales cinco son originarios de Rusia y Ucrania, hace tiempo que
murieron. “Estos hombres testificaron hace 30 años, en parte en la ex Unión Soviética y tal
vez bajo presión; que las declaraciones tengan valor probatorio es cuestionable”, dijo el
abogado de Demjanjuk. l