Economía

"Precios Cuidados puede aportar al pacto social"

El ex secretario de Comercio Interior presentó su libro "Todo precio es político" y analizó la inflación en la Argentina.

Domingo 13 de Octubre de 2019

“La experiencia de Precios Cuidados puede ser una base para pensar en la economía que viene”, dijo el economista Augusto Costa. El ex secretario de Comercio durante el último gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y creador del reconocido programa que, con cambios, se mantiene en vigencia, considera que ese acuerdo puede “una herramienta más” en el proceso para frenar la inflación.

“Ninguna medida económica aislada puede ser eficaz para resolver problemas que son muy complejos, Precios Cuidados contribuyó a atenuar el proceso inflacionario que había en 2014 y 2015 pero en el marco de otras políticas”, agregó.

Costa acaba de presentar su libro “Todo precio es político”, editado por Penguin Random House. Un texto de calidad académica pero escrito en lenguaje accesible. En paralelo, recorre la provincia de Buenos Aires junto a Axel Kicillof, con quien trabaja hace 25 años, en su campaña para la gobernación de Buenos Aires. Es más, suena como integrante de su futuro gabinete, si es electo

Con los datos estadísticos en la mano, y con la experiencia de haber negociado cara a cara con las grandes cadenas de producción y comercialización, reafirma que la economía argentina tiene un “alto grado de concentración”. También se quejó de que el gobierno de Mauricio Macri, pese a que mantuvo el nombre, “desvirtuó completamente” el programa Precios Cuidados. “Eliminó los productos más representativos del listado, dejó de negociar con las empresas precios razonables, y dejó de controlar y sancionar a quienes incumplían”.

—¿Por qué todo precio es político?

—En el libro lo que hice fue discutir algo que la economía viene discutiendo hace muchísimos siglos: cómo se forman los precios en el mercado. Están las teorías más convencionales que dicen que cuando el Estado se mete, los precios, al no seguir las leyes naturales de la economía, se impregnan de un componente político que hacen que aparezcan problemas, distorsiones, y que eso terminaría perjudicando a la sociedad. Lo que se discute en el libro es que, en realidad, cuando tenemos una economía tan concentrada, como en la Argentina, en cada uno de los mercado hay poquitas empresas que producen la mayor parte de los productos. Entonces, el hecho de que el Estado no intervenga es una decisión política. Y esa decisión termina generando que quienes tienen poder se aprovechen. No es que hay unos precios que determina el mercado y otros _como puede ser la tarifa de luz_ son políticos porque los define el Estado. Todo precio es producto de la decisión política y eso es lo que se discute en el libro y lo intento hacer desde mi experiencia tanto profesional como académica y de gestión, lo más llano posible.

—Como Secretario de Comercio te tocó negociar con las grandes cadenas proveedoras ¿Dónde encontraste mayores fenómenos de concentración?

—En general la economía argentina está muy concentrada en casi todos los sectores. Hay cinco cadenas de supermercados que explican el 40% de las ventas finales a los consumidores. Después, la industria en todos los sectores, en lácteos, panificados, pastas, conservas, artículos de limpieza, en perfumería hay muy poquitas empresas. También en insumos como acero, aluminio, plástico prácticamente hay una empresa por sector. Entonces, una de las cuestiones fundamentales para tener en la cabeza cuando uno analiza cómo funcionan los mercados, es que este fenómeno de concentración es muy característico de las economías modernas y en Argentina se ve con mucha fuerza. Y cuando uno negocia con estos actores, porque desde el Estado se busca impedir que aprovechen, hay que tener en cuenta que en las políticas que hay que aplicar debe haber herramientas para frenar ese poder. Precios Cuidados fue una propuesta que hicimos cuando me tocó gestionar la Secretaría de Comercio. Allí voluntariamente los proveedores y los supermercados se comprometían a un listado de productos y a vender a un precio determinado, y que ese precio sea razonable, que el proveedor se lleve lo que le corresponde y que el consumidor no pague de más. La experiencia fue muy buena, en algunos productos más que en otros, al punto de que todavía está vigente, aunque con otras características.

—¿Cuáles son las diferencias? ¿Te sorprende que haya quedado instalado como tal?

—Hay un capítulo del libro que muestra la cocina de Precios Cuidados. Intenté contar todo lo que no puede ver el consumidor en una política pública. El programa fue muy valorado por los consumidores, cuando llegaban al supermercado y se encontraban con el cartelito, el logo, y determinados precios. Lo único que veían era eso. En el libro se muestra la cocina de eso, me parece importante ver que uno no tiene todas las respuestas o la verdad, porque cuando me propusieron el nombre y el logo no me gustaban y hoy me encantan. Era el nombre justo para lo que queríamos trasmitir. Uno va aprendiendo y desarrollando las políticas de esta manera. Lo que hizo este gobierno fue desvirtuarlo completamente porque eliminó los productos más representativos del listado, dejó de negociar con las empresas precios que sean razonables, y dejó de controlar y sancionar a quienes incumplían. Y esta era la clave del éxito del programa: saber que si uno iba a la góndola de panificados se encontraba con un producto representativo del consumo nuestro a precios cuidados. Hoy no están las marcas más conocidas, sino que hay productos que no tienen mucha representatividad. Es difícil sostener que los precios de los productos son razonables porque el gobierno no negoció como corresponde con las empresas y en caso de que no esté el producto o no esté el precio que debería tener, tampoco vemos que haya controles y sanciones. Es un programa que vive de lo que fue su primera etapa, pero a los fines prácticos, creo que no está teniendo impacto.

—Cuando se habla de Precios Cuidados se piensa como herramienta antiinflacionaria. ¿Se puede tener una sola herramienta para el control de la inflación?

—De ninguna manera. La inflación tiene muchas causas, en cada momento varían. A veces tiene que ver con la política pública, el déficit , la emisión monetaria. A veces con el tipo de cambio y la devaluación, con las tarifas o con el rol de los formadores de precios . Y también con lo que se conoce como puja distributiva entre salarios y precios, con los precios internacionales. Muchas causas. En el libro trato de dejar en claro que ninguna medida económica aislada puede ser eficaz para resolver problemas que son muy complejos. Precios Cuidados contribuyó a atenuar el proceso inflacionario que había en 2014 y 2015 pero en el marco de otras políticas. Cuando uno sólo aplica una política, como hizo este gobierno, que fue subir la tasa de interés a niveles astronómicos y ajustar el gasto y la emisión monetaria, pero descuida todo el resto de los factores que afectan los precios que pagamos, tenemos una economía que se achica, donde los consumidores tienen cada vez menos plata y las familias están cada vez peor, pero la inflación sigue volando.

—La experiencia de Precios Cuidados, en la Secretaria de Comercio ¿puede servir de base a un acuerdo social como propone el candidato del Frente de Todos?

—Lo tendrá que definir Alberto Fernández. Yo estoy trabajando con Axel Kicillof para la provincia de Buenos Aires, para tener un programa de gobierno que resuelva los problemas que está dejando María Eugenia Vidal. Pero creo que la experiencia de Precios Cuidados puede ser una base para pensar en la economía que viene. Seguramente el equipo económico que asuma en este delicado momento va a considerar esta política, como otras y desarrollará las más adecuadas. Es importante no enamorarse de ninguna política en particular, hay muchos instrumentos que pueden funcionar en un momento y no en otro, hay que entender bien cuál es la coyuntura que estamos atravesando, tomando en cuenta las experiencias.

—Kicillof tiene grandes chances de ser el próximo gobernador de la provincia de Buenos Aires ¿Podrías ser su ministro de Economía?

—Trabajamos con Axel en equipo desde hace 25 años, y ahora seguimos con la misma lógica de trabajar intentando diagnosticar los problemas que tiene la provincia, que son muchos, y cuáles son las herramientas para intentar solucionarlos. Pero no estamos hablando de lugares concretos, somos varios compañeros y compañeras que estamos trabajando. Después del 27 de octubre, cuando confiamos que Axel va a ser el gobernador electo, nos pondremos a discutir lugares y responsabilidades puntuales. Seguramente voy a tener algún rol junto a Axel.

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