Economía

Los materiales compuestos crecen con su propia cadena de valor

La industria de los componentes combinados se expande en los distintos sectores, como aeronáutica, construcción y el agro.

Domingo 27 de Septiembre de 2015

Un avión más liviano y de alta resistencia, un transporte terrestre ignífugo, una construcción con aislación térmica, acústica y eléctrica, son algunas de las expresiones más comunes de los materiales compuestos, una tecnología que nació después de la Segunda Guerra Mundial en la industria aeronáutica y se expandió a todos los sectores y que combina dos componentes originarios propiciando la creación de uno nuevo y potenciado. “Estos son los materiales del futuro que ya existen”, dijo para definirlos Eric Engstfeld, presidente de la Asociación Latinoamericana de Materiales Compuestos (Almaco).

   La organización, que trabaja por la divulgación tecnológica, la educación y la capacitación en el uso de estos materiales para fortalecer su uso y desarrollo, realizó en Rosario un encuentro junto al Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti) en la sede que el organismo tiene en La Siberia.

El objetivo principal era difundir las aplicaciones que los materiales compuestos tienen para el transporte, fundamentalmente el que traslada alimentos —como furgones térmicos y tanques lácteos— para el transporte urbano (buses de corta y larga distancia) y la industria naval con embarcaciones para el transporte de alimentos y de pasajeros.

   “Cuando hablamos de materiales compuestos por lo general nos referimos a la combinación de dos o más que cuando se los aplica en conjunto tienen mejores propiedades mecánicas, físicas y químicas que en su estado natural”, indicó Engstfeld.

Además, detalló que “puede ser una resina química, sintética, plástica o puede tener varias características a las que también se la combina con fibras que pueden ser sintéticas o naturales”.

Por otra parte, aclaró que la tendencia cada vez mayor es incorporar fibras naturales como material de refuerzo en combinación con las resinas”.

   A la hora de explicar la participación de este tipo en la elaboración de productos de distintas ramas industriales, Engstfeld indicó que “los materiales compuestos son bastante modernos, se usan desde hace 70 u 80 años y se empezaron a utilizar después de la Segunda Guerra Mundial por la industria aeronáutica que buscaba bajar los pesos de sus aviones manteniendo sus propiedades”.

   Actualmente, “tenemos la gran oportunidad de ser un sector transversal a casi todas las industrias y participamos de más de 30 segmentos de forma activa que van desde el agro, el petróleo, la energía eólica, eléctrica, entre otros”, agregó el referente de Almaco.

   Engstfeld explicó que la industria de materiales compuestos es transversal a otras y el objetivo de Almaco es una propuesta de “complementación”.

Según dijo integran una cadena de valor en la que utilizan como materias primas derivados en segunda generación de la extracción de petróleo. “De ahí se fabrican las resinas, luego se las combina con fibras de vidrio a través del proceso productivo y se generan las aplicaciones”, explicó.

“Hay empresas que trabajan con materiales tradicionales que cada vez incorporan más material compuesto porque nuestra visión no es una opción o la otra sino ver cómo nos complementamos y cómo en conjunto con los materiales tradicionales generamos una mejor propuesta”, agregó Engstfeld.

Industrias. Una de las industrias en las que lograron más inserción los materiales compuestos es la del agro. Al respecto comentó la experiencia de una compañía nacional que desarrolló una aplicación que está teniendo mucha repercusión global que son los brazos para pulverizadoras elaborados con fibras de carbono, con material compuesto, sustituyendo a las metálicas.

“Tienen mucho menor peso y son resistentes a los materiales químicos que se utilizan para el proceso de producción agrícola”, indicó el directivo de Almaco.

   También están insertos en la industria del transporte, otras de las más representativas, en fabricación de ómnibus, autopartes, trenes y subtes.

“Hoy los trenes y subtes utilizan resinas y tecnologías en materiales compuestos que son autoextinguibles. No solamente se apagan cuando hay fuego sino además encapsulan los humos para que no afecte a las personas”, dijo Engstfeld.

“Otra industria representativa a nivel global y que va a desarrollarse hace muy poco tiempo en Argentina es la aplicación para construcción civil”, indicó y explicó que se están construyendo viviendas, escuelas, hospitales “casi íntegramente con materiales compuestos en tiempos récord y con características muy diferenciales”.

   Además del peso y la resistencia de los componentes, en el transporte y la maquinaria autopropulsada, los materiales compuestos al ser más livianos aportan una cuota adicional que es reducir el consumo de combustible, y por tanto, contribuir al medioambiente.

   El trabajo conjunto con un organismo como el Inti también es parte de los objetivos de Almaco, tendiente a “generar normas y especificaciones para validar y garantizar la calidad de los materiales y los procesos”. Esta sinergia con lo público, lo privado y lo académico “es fundamental para poder apalancar a nuestra industria, darle credibilidad, generarle demanda y potenciarla”, dijo Engstfeld.

   Un caso concreto en este aspecto es el vinculado con la industria de la construcción en seco, que por ejemplo, hoy en la Argentina no está validada para ser pasible de un crédito hipotecario. Con una normativa clara sobre la calidad de estos materiales, se podría avanzar en este y otros sentidos.    

El negocio de los materiales compuestos en Estados Unidos y algunos países de Europa duplica e incluso triplica el PBI de esos lugares y tiene una fuerte incidencia en Brasil, donde surgió Almaco. “Hasta 2014 el consumo de materiales compuestos duplicaba el PBI de la economía brasileña y a nivel global el consumo en regiones europeas ronda los 3 kilos por habitante, mientras que en Argentina está en apenas 800 gramos”, dijo Engstfeld y señaló que “hay muchísimo potencial”.

   “Nuestros materiales son los materiales del futuro, que ya están en el presente”, señaló y aclaró que cuando se habla de la calidad de estos productos se puede pensar desde un molino de viento, hasta un avión o un satélite. “Son nobles, tienen excelentes propiedades y características y que muchas veces la barrera para poder ampliar la demanda tienen que ver con el conocimiento y la falta de divulgación, que tratamos de propiciar desde nuestra institución”, concluyó.

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