La tradicional imprenta Ferrazini, propiedad desde el año 2006 del grupo brasileño Carton Pack, cerró sus puertas y dejó a 53 empleados en la calle. Si bien la firma pagó las indemnizaciones al personal, el gremio que agrupa a los trabajadores gráficos y funcionarios de la provincia de Santa Fe intentarán explorar alternativas para mantener las fuentes de trabajo durante una reunión que mantendrán hoy en el Ministerio de Trabajo con el gerente local de la firma.
Si bien los obreros de la fábrica veían venir el final de la operación local de Carton Pack desde hace un año, el cierre se produjo sin previo aviso. Los directivos de la firma brasileña enviaron el martes unos 7 millones de pesos para quedar al día con todas las obligaciones pendientes, de los cuales la gerencia local decidió volcar unos 3,6 millones de pesos al pago de indemnizaciones. Según explicó el secretario gremial del sindicato que representa a los gráficos, Aldo Alvarez, la plantilla de personal incluye empleados de mucha antigüedad, aunque también obreros que fueron tomados en 2006 cuando desembarcaron los brasileños.
El caso de Carton Pack hizo recordar al de la autopartista alemana Mahle. Fundamentalmente por la liviandad con la que un ejecutivo de tierras remotas, o no tanto, decide sobre el destino de familias trabajadoras en las empresas desnacionalizadas. Tiene, sin embargo, sus diferencias: en primer lugar, no eludieron las indemnizaciones. En segundo lugar, en esta ocasión la economía local está en crecimiento y no en recesión. Por otro lado, los brasileños habían invertido fuerte para avanzar en una plaza que les resultó más competitivo de lo que esperaban.
Aunque hoy la fábrica está cerrada, la combinación de una planta bien equipada con un mercado en expansión puede representar una oportunidad. Durante la reunión que se realizará en la cartera laboral se intentará, en primer lugar, revertir la decisión del grupo brasileño. La segunda opción, que ya está explorando la gerencia local, es encontrar inversores interesados en darle continuidad a la planta. Otro camino es el de la cooperativa.
Ferrazini es una de las empresas más antiguas de la ciudad, con más de 125 años de historia. En 2006 fue comprada por Carton Pack. En la operación no se incluyó a la tradicional librería Ferrazini, que sigue funcionando sin vinculación con la imprenta. Alvarez explicó que los nuevos dueños arrancaron con la intención de conquistar el sector del packaging, para lo cual tomaron gente e hicieron inversiones. También mudaron la planta a un nuevo predio en zona Sur. En sus mejores épocas, imprimieron las cajas de cartón para Reebok. El problema, relató, fue la creciente desvinculación de las decisiones respecto de la realidad local. "Todo se decidía en Brasil y, aunque desde acá se les advertía que perdían clientes, ellos siempre redondeaban presupuestos más altos que los de las otras empresas". Recordó que durante el último año la pérdida de mercado se hizo evidente y el final, patente. A pesar de ello, dijo el dirigente gremial, los brasileños nunca incumplieron los pagos. Eso sí, sin avisar, bajaron las persianas.
Foráneos
”Los brasileños vinieron a comerse el mercado pero se encontraron que acá hay empresas locales fuertes en el sector de la industria gráfica, y que están en un proceso de inversión muy fuerte”, señaló Aldo Alvarez, secretario gremial del sindicato gráfico. El caso de Ferrazin pone nuevamente en discusión los efectos de la desnacionalización y desregionalización de firmas.