Cultura y Libros

Pedro Peretti: "El olvido es el crimen perfecto"

¿Quién mató a Francisco Netri? Cómo asesinaron al líder del Grito de Alcorta, el destacado dirigente agrario se introduce en terreno vedado. Lo hace de la mano del rigor investigativo, y así revela una historia hasta ahora escondida

Domingo 01 de Abril de 2018

¿Quién mató a Francisco Netri? de Pedro Peretti (Homo Sapiens Ediciones, 2018) retoma los claroscuros que tejen la trama de la historia argentina durante el Grito de Alcorta. El libro, como su título lo anuncia, se centra especialmente en una figura destacada del conflicto, el abogado italiano radicado en Argentina Francisco Netri, quien al ser asesinado se desempeñaba como presidente de la Federación Agraria. Netri estaba comprometido con la lucha de los chacareros, ahogados en ese entonces por la explotación de los terratenientes y el precio de los arrendamientos. Y es esa lucha la que lo lleva a una soledad política indescriptible, y desemboca en su posterior asesinato.

En el título del libro resuenan ecos de ¿Quién mató a Rosendo? Peretti, quien se define como militante nacional y popular del campo, aclara en la Introducción que el nombre de su trabajo busca homenajear al siempre recordado Rodolfo Walsh.

Además del trabajo investigativo de cruce de periódicos para desentrañar los hechos previos a la muerte de Netri, el libro analiza ciertas figuras que funcionaron como agentes auxiliares del modelo agroexportador. Entre ellos, los subarrendadores:

"Hay un rol no estudiado en la historia —relata Peretti— sobre el carácter violento de los subarrendadores, que tuvieron en esa época una preponderancia tremenda. Hoy han desaparecido, pero en ese entonces funcionaban como auxiliares vitales de la oligarquía terrateniente. Eran quienes te cobraban la renta, te explotaban o te echaban. Entender este rol es entender un poco el Grito de Alcorta. Y además, esto también es muestra de por qué la Argentina no es Canadá ni Australia, países que supieron desarrollar un poderoso mercado interno a partir de la colonización agraria. Cuando en Argentina se hicieron 70 mil chacras, ellos entregaban la tierra de a 50 hectáreas en propiedad, y lograron seis millones. Pero acá encontraron el gambito de no entregarla.

¿Quién mató a Francisco Netri? es parte de un trabajo de investigación mayor en proceso sobre el Grito de Alcorta y la fundación de la Federación Agraria Argentina (FAA).

—El libro presenta un trabajo elaborado de cruce de archivos. ¿Cómo fue el proceso de investigación?

—Es oportuno que sepas que yo no soy ni escritor ni historiador, sino un militante que escribe. Y lo hago a partir de la necesidad de que mis ideas tengan la mayor aceptación posible. Para eso, la historia y la escritura son dos armas indispensables. Por otro lado, mi búsqueda se basó en que todo lo que yo dijera estuviera certificado por una fuente. El uso de las fuentes fue fundamental, y acoté muchísimo las orales, porque no confío demasiado: una cosa es la memoria, y otra la historia. La memoria es parcial, subjetiva, selectiva; la historia es totalizadora. Entonces, lo que tratamos de hacer es un libro de historia, no de memorias. Tuvimos como reflejo los anteriores libros que se habían escrito sobre el grito de Alcorta, fundamentalmente el de Plácido Grela, y no queríamos hacer algo igual, ya que no hay una sola fuente verificable en 400 páginas. Uno puede estar o no de acuerdo con las interpretaciones, pero los hechos son los hechos. Hicimos un gran trabajo de archivo, recorrimos los archivos de los Tribunales y de la Biblioteca Argentina de Rosario, los de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, el archivo de la Cámara de Senadores. Y fue un trabajo que nos demandó mucho tiempo y esfuerzo, pero no hay una coma que nosotros no podamos refrendar con una fuente.

—Este uso del nosotros ¿a quién incluye?

—Hablo en plural por modestia (risas), pero es un poco la visión que tenemos en los grupos donde participo, que son tres: soy miembro de la agrupación Grito de Alcorta, soy fundador, junto con Mempo Giardinelli y otro compañero, del Manifiesto Argentino, y también soy fundador del Movimiento Arraigo. No puedo asumir la representación, pero ese nosotros los incluye de alguna manera.

—Volviendo al libro y en relación con lo que postulás, la escritura se volvería entonces una herramienta de acción política.

—Cuando entrás a militar en un partido político, en una vecinal, en un club, necesitas primero la historia y después la escritura, en sus diversas formas, ya sea en las redes, en un mail o en un libro. Entonces esto es parte de la necesidad que nosotros teníamos, a partir del conflicto del 2008, en relación con nuestra posición sobre el tema agropecuario. Hay un tremendo triunfo de la oligarquía terrateniente argentina acerca de que no se discutan ni el latifundio ni el tamaño de las explotaciones agropecuarias, y por ende eso implica no discutir el modelo agroexportador que, casualmente, es lo que nos está gobernando hoy y tiene nuestro máximo representante en Mauricio Macri. Este es un modelo agroexportador adaptado a estos tiempos: Macri sería Cepeda cuando mataron a Netri, y Cepeda sería Macri, si estuviera hoy.

—Más allá de este perfil documentado que aparece en el libro sobre Francisco Netri, ¿quién fue este hombre para vos?

—Yo creo que Francisco Netri fue un tipo muy entregado a sus convicciones, sobre eso no hay discusión. Como tampoco puede haberla sobre la honorabilidad de Francisco, aunque tuvo muchos cuestionamientos sobre el manejo financiero de la Federación que justamente estamos estudiando en los próximos libros. Yo creo que lo de Francisco fue un proyecto casi exclusivamente personal, en contraposición con Antonio Noguera, que fue su contrincante interno en la primera etapa con un proyecto más de tipo colectivo, de tipo político, o el de Francisco Capdevilla, que también tenía su proyecto dentro de la Federación Agraria. Pero el principal problema que yo le encuentro a la figura de Francisco es que era individualista, y creo que esa fue la gran debilidad intrínseca que tuvo el periodo en que él gobernó la FAA. De hecho, luego de su muerte es cuando la Federación tiene su mayor desarrollo. Él dejó una organización relativamente débil, a pesar de que el Grito de Alcorta había sido gigantesco, explosivo. Pero Netri se pelea y discute con mucha gente innecesariamente, incluso hay una parte de la historia que está oculta, que estamos trabajando ahora sobre su pelea con Juan B. Justo. Y Netri termina en una soledad absoluta. Tendría que haber buscado otro esquema de alianza para tratar de fortalecer lo que él pensaba. Y otra cosa que hoy no se rescata pero me gustaría señalar es que era un hombre de un coraje personal muy grande, no le tenía miedo a nada. Fue en verdad un hombre muy valiente.

—En el libro te referís al modelo agroexportador y mencionás como sus "patas" a subarrendadores, matones, policías y jueces. ¿Cómo funcionaría esa estructura trasladándola al presente?

—Creo que en el libro deberíamos haber analizado más este rol de los matones y todo el aparato represivo hasta el día de hoy. Esto lo tocamos en El asesinato del Capitán Laurent, mi libro anterior: ahí vimos cómo la derecha política, llámese del partido que sea, organiza un sistema que va mutando. Entonces el matón muta en Triple A, después el Triple A muta en barrabrava. Y siempre está esa zona gris de la política, los jueces son exactamente iguales, cumplen el mismo rol, son ayudantes del modelo agroexportador, destinados a disciplinar, es decir, lo que no podían hacer por izquierda con los matones lo hacían con los jueces. Y además el juez de ese momento dependía de la voluntad del gobernador, estaba a tiro de decreto. Yo creo que ese es el origen de la corporación judicial: nombraban a los amigos, a la familia, y era una Justicia al servicio del gobernador de turno.

—Te posicionás en el libro como un militante del campo nacional y popular que desde allí escribe. ¿Qué significa entonces el libro en esta coyuntura social y política?

—Primero me gustaría decir que entiendo el campo nacional y popular como la confluencia de distintas culturas que defienden un conjunto de ideas a favor del pueblo: hay peronistas, radicales, socialistas, comunistas. El campo nacional y popular no es exclusivamente peronista y kirchnerista. Están todos aquellos que pensamos que el centro de nuestras preocupaciones son los sectores más postergados de la sociedad y defendemos la participación del Estado en la economía, la defensa del mercado interno, la legislación obrera, ponerles un límite a las corporaciones... Es un conjunto de ideas que no son patrimonio de ningún partido político en exclusiva. Y en ese punto, para mí la escritura representa una forma de militancia, yo necesito escribir para transmitir esas ideas, para que la gente tenga otra visión, y para que el día en que nos pongamos a discutir con la derecha, desde este lado haya una historia con fundamentos. Creo que el campo nacional y popular necesita rescatar esas historias. La derecha nos quiere dejar sin historia, porque la historia la incrimina: nadie se hace responsable del asesinato de Laurent, ni del de Netri. Y según decimos nosotros en otro libro, el olvido termina siendo mucho peor que la falsificación, porque ésta al menos te da una plataforma desde donde continuar, en cambio el olvido es el crimen histórico perfecto, ya que a partir de él no existís. Por eso nos da fuerza y vigor escribir con fundamentos. Hay mucha historiografía de izquierda que ha hecho daño porque ha falsificado la historia en beneficio de sus intereses políticos coyunturales. Y una historia escrita con la verdad, con documentos y archivos, será mucho más difícil de atacar que algo escrito sobre las necesidades políticas del momento.

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