A pesar de todo, aun ahora, en esta oscuridad que nos aplasta, dos se encuentran.

A pesar de todo, aun ahora, en esta oscuridad que nos aplasta, dos se encuentran.
A pesar de todo, del miedo y de la muerte, de la ciudad vacía y el mundo clausurado, de los niños encerrados y las plazas desiertas, del desconcierto y la pena, dos se encuentran.
A pesar de todo, de tanta indiferencia, de los que dan vuelta la cara cuando ven la pobreza, de los que cierran los ojos y sobre todo las manos, dos se encuentran.
A pesar de todo, violando las reglas, dos copas se unen en el aire y las palabras —esa luz inextinguible— tienden un puente luminoso entre los cuerpos.
A pesar de todo esos cuerpos se entrelazan, se abrazan, hacen mundo. Y salen otra vez a la intemperie.
A pesar de todo, y siempre, dos se encuentran. De eso dependemos. Eso somos.



