El pasado 20 de septiembre dejé olvidado mi teléfono celular en el asiento trasero de un taxi de la ciudad de Rosario. Cuando pasaron dos horas aproximadamente un señor de nombre Juan Manuel comenzó a llamar a varios de mis contactos del celular para informarles que había encontrado mi aparato en ese taxi. Este buen gesto me lleva a pensar que todavía hay buena gente y muy honesta, como lo es esta persona, quien dio su domicilio y número de celular para que yo vaya a su vivienda a retirarlo. Inmediatamente, abordé un taxi y llegué a pasaje Ramírez al 5600. Me sentí reconfortada y agradecida por su buena acción. Este episodio da cuenta de que no todo está perdido en esta sociedad y particularmente en la ciudad de Rosario, la que reiteradamente es noticia por los robos, arrebatos en la vía pública y escenas lamentables. Agradezco profundamente el valor ético de Juan Manuel, un vecino de Rosario que predica con el ejemplo.




























