Entre padres de alumnos, la comunidad educativa toda y aún entre quienes anhelamos dentro de la sociedad una educación siempre en avance no ha cedido la preocupación por el futuro de la Escuela Normal Nº 1 y su identidad como escuela de lenguas vivas. Ya llegamos a abril y las autoridades de Educación no definen la situación. Nadie pide más que el cumplimiento del objetivo fundacional de esta escuela. Da la impresión de que, después de haber transcurrido más de una década del siglo XXI, quienes tienen la responsabilidad de la educación no ven claramente la importancia de la enseñanza sistemática de idiomas extranjeros a través de los ciclos preprimario, primario y secundario, perfectamente articulados. La ambigüedad actual preocupa a los padres que eligieron esa escuela por sus características, que hicieron preparar expresamente a sus hijos para el ingreso mediante exigentes exámenes de nivelación. Casi podría decirse que esa indefinición se ve como un desconocimiento de la realidad.



























