A partir de los últimos debates de la política santafesina, me parece que tanto el oficialismo como la oposición han perdido la brújula si entendemos a la política como las acciones del estado tendientes a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Creo que los problemas de los santafesinos son muchos pero me avengo a priorizar dos que creo son insoslayables en lo que debería ser una política de estado. El primero es el tema del agua potable: será un buen desafío para el oficialismo y la oposición resolver esta problemática que afecta a un tercio de la población provincial que todavía no accede al agua potable en una provincia surcada por uno de los ríos más caudalosos del planeta. El segundo es el tema de la vivienda, problemática que en los últimos treinta años democráticos nunca tuvo una política coherente de vivienda social, con el agravante de que toda la inversión inmobiliaria de los últimos años del sector privado se ha realizado para sectores altos y medios, sin dar respuesta a los sectores populares que realmente ven afectada su calidad de vida por dicha carencia. Realmente no me interesa si la familia Bielsa tuvo o tiene uno, dos o tres registros de la propiedad, si le pagaron más o menos a Fito Páez , o si el hijo de tal funcionario trabaja en una empresa del Estado. Hacer política es otra cosa; si quieren competir, compitan para ver quién resuelve más creativamente y con mayor efectividad las problemáticas antes mencionadas. Lo demás déjenlo para la sobremesa de los domingos o para charlar en un bar con los amigos.



























