Como vecina de Tucumán y San Martín, lamento las declaraciones del director de Inspección municipal, Luis Baita, en la nota del 4 del corriente de La Capital cuando dice que los controles en los boliches de Rosario son óptimos. Si el primer paso para resolver un problema es reconocerlo, estamos en un problema. Este sábado 2/8 tuvimos que soportar la música a todo volumen hasta pasadas las 4 de la madrugada. En mi dormitorio era imposible dormir. Ya no sabemos a quién recurrir. El doctor Baita nos dijo que llamemos a la GUM, pero ya estamos cansados de hacerlo sin obtener resultados. También prometió un punto fijo, que por lo que podemos comprobar (o escuchar) nunca se puso. Le hemos pedido mediciones de ruido, dos veces nos dejaron plantados, otra vinieron con un decibelímetro sin pilas, luego no pudimos conseguir que vinieran nuevamente. Los escándalos afuera se repiten, con serio riesgo para la seguridad de concurrentes y vecinos. Es cierto que no se ve personal policial adicional que debe contratar el boliche, también es cierto que no podría estar allí ubicado por estar en la misma manzana del Pami I. Como vecina de Tucumán y San Martín veo que mi realidad dista años luz de la de los funcionarios. Las pruebas de lo que digo están a la vista, sólo hay que querer verlas, reconocerlas y tener la voluntad de resolver el problema.






















