Todo el entusiasmo, la alegría y la unión exhibida en estos días por los argentinos, por el Mundial de Qatar me remite a lo vivido en los años 70, en el seno de mi familia, llena de imágenes y vivencias especiales, de las cuales voy a relatar una.

Todo el entusiasmo, la alegría y la unión exhibida en estos días por los argentinos, por el Mundial de Qatar me remite a lo vivido en los años 70, en el seno de mi familia, llena de imágenes y vivencias especiales, de las cuales voy a relatar una.
En esos años estaba de moda una canción de Laureano Brizuela, titulada “Tú serás mi compañera”. Y por aquellos días, una de mis hermanas, adolescente aún, invitaba a casa a algunas de sus compañeras de la secundaria.
En tanto uno de mis hermanos y yo les cantábamos dicha canción. Así mi padre descubrió la letra de este tema y le regaló a mi madre un “disco simple” con el tema.
Llegó una mañana con este obsequio para mi madre y no sólo la sorprendió a ella, sino también a toda la familia.
La canción decía: “Tierna como el pan caliente, clara como el sol naciente, como el cielo transparente eres tú, tú serás mi compañera, el final de tanta espera, el cariño que se entrega una sola vez. Como el viento en la montaña, cantaré cada mañana, la alegría de tenerte junto a mí, lluvia fuerte en primavera, y en mis noches, blanca estrella, compañera que se encuentra una sola vez. Compañera, mi grito, mi vida, mi espera; mi vino, mi fe y mi alegría, alba de mi nuevo día”.
Demás está decir cómo nosotros (sus hijos) le bromeábamos a mi padre por dicho regalo.
Daniel Chávez




