Soy maestro mayor de obras, vengo de una familia de constructores y creo que al problema de accidentes en la construcción es muy sencillo solucionarlo. Es que en la última década se distorsionó bastante lo que es la actividad en la construcción a partir de las nuevas empresas, que ahora sólo se dedican a tener un estudio con varios arquitectos. No lo veo mal para captar clientes, pero no hay profesionales en las obras que cumplan su función de dirección y ejecución. Hay que poner frente a la obra a quien la dirija y esté las 8 horas de trabajo. Y en las obras que superen los tres pisos un profesional por cada tres pisos. Las oficinas que se dediquen a hacer el diseño y a mandar un supervisor a controlar si en la ejecución de la obra hay un profesional a cargo. Cada cual con su función, el estudio para el diseño y el profesional a cargo para la ejecución, y no para chico de los mandados de la obra. En lo que refiere a inspección, si no está el profesional que figura en el cartel se debe clausurar la obra. Es que más allá de los elementos de seguridad, muchas veces los obreros están poco capacitados y no saben si lo que lo mandaron a hacer es de peligro o no, tal como ocurrió en los últimos accidentes en Rosario, que pudieron ser evitados con un profesional capacitado.

























