Cartas de lectores

No tienen grandeza

Recuerdo hace mucho tiempo, un equipo de estudiantes, en un partido internacional, se había quedado con sólo siete jugadores.

Jueves 07 de Marzo de 2019

Recuerdo hace mucho tiempo, un equipo de estudiantes, en un partido internacional, se había quedado con sólo siete jugadores. Estos hombres, en una epopeya increíble, dieron vuelta un partido y lo ganaron a puro corazón. Lo que más me duele, lo que más me enoja de los funcionarios argentinos, es que no tienen grandeza. No hay en ellos una actitud de aportar, de hacer historia, sólo ambición, hambre de poder, para luego no poder. Lo que siempre amé de Perón fue su visión de gran Nación, fundando la industria de la energía atómica, creando aviones a reacción para uso de la seguridad nacional y exportación, astilleros navales, camionetas para el campo. Hoy asistimos al triste espectáculo de funcionarios mediocres, sin creatividad ni determinación, sin grandeza. A funcionarios que se dicen peronistas y han sido partícipes por acción u omisión al mayor saqueo hecho a la República por delincuentes que ya deberían estar presos todos. Alí Babá y los 40 funcionarios peronistas. Asistimos a una enorme falta de grandeza, combinada con codicia infinita y estupidez increíble. Necesitamos nuevas esperanzas, gente idónea y patriota, basta de mediocres ambiciosos. Basta. Nueva gente, creatividad, idoneidad e inteligencia. Vocación de darlo todo por la patria, como aquellos que se subían a los viejos aviones de la Fuerza Aérea para enfrentar a la flota inglesa. Basta de liberales de librito, o progresistas que apoyan a Maduro. Sentido común y amor por la patria.

Esteban Tortarolo


El pésame pastoral

Es muy probable que mientras yo esté expresando esta inquietud, el Papa Francisco, a través de las redes sociales, una carta, un llamado telefónico, o un telegrama en inglés, ya se haya comunicado con el presidente Mauricio Macri para ofrecer sus condolencias por el fallecimiento de su padre. Si así no fuera, más grande que mi sorpresa sería mi contrariedad y desilusión, ya que el Santo Padre a lo largo de toda su vida, ha dado sobradas muestras de piedad, compasión y solidaridad para con sus semejantes, e indulgencia en algunos casos y hasta con personajes de dudosa moral y frondosos prontuarios. Debería haber sido uno de los primeros en acompañar al primer mandatario de "su patria" en un momento tan doloroso como es la pérdida de un padre.

Alejo Uribe

DNI 6.259.301


Qué espanto, no son cuadernos

¡Qué espanto! "no son cuadernos, son fotocopias de fotocopias". ¡Qué barbaridad, Aníbal Fernández! (así lo señaló en recientes declaraciones). Cómo darle crédito a lo que allí se diga, aunque lo que allí se diga coincida en un 100 por ciento con los hechos. Tal vez haya llegado el momento de otorgarle el "premio a la mejor inventiva" al remisero Centeno. Porque sus anotaciones, fotocopiadas por Cabot, coincidieron en tiempo y espacio con las verificaciones que hizo el mismo periodista, antes de presentarlas ante la Justicia y con las posteriores constataciones judiciales que atestiguaron que donde decía que en la Quinta Presidencial de Olivos se habían entregado bolsos con dinero, se correspondían con las anotaciones de los libros de la guardia que coincidían en fecha, hora y quién los entregaba. Otro tanto sucedía con los libros de entrada-salida de los edificios donde se decía (en las fotocopias) que recogían bolsos que luego eran transportados y recibidos por Muñoz, quien bajaba hasta la PB de acceso al edificio (en Juncal y Montevideo) y los recibía para luego subirlos hasta el departamento que cobijaba al matrimonio presidencial. ¿No le parece un espanto, también, que empresarios y profesionales se hayan terminado autoincriminando, admitiendo que pagaron coimas y sobornos? Tiene usted razón, Aníbal, es todo un espanto. Así estamos como estamos.

Otto Schmucler


Agradecimiento a una gran mujer

Maestra nacional que supo brillar en su profesión llegando a ser una directora ejemplar. Supo lograr amistades sanas y duraderas. Durante muchos años, ese lindo grupo de jóvenes maestras organizaban dos tés anuales y el almuerzo de fin de año. Lo recaudado fue donado a distintas instituciones. Brindo un fuerte aplauso a la señora Susana D. López, de 93 años, que comenzó su docencia a muy temprana edad, yendo a dar clases a San Eduardo. Sumo a Elsa, su gran amiga, que era una maestra todo corazón y alegría, llevando con total honestidad este hermoso compromiso.

Claudia Perconti de Bontempi

DNI 16.738.546

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