La Confederación, importante bisemanario político, literario y comercial dejó de aparecer en 1861. La Capital, fundada por Ovidio Lagos y Eudoro Carrasco el 15 de noviembre de 1867, iba a representar para el país lo que años atrás La Confederación: una excelente herramienta de trabajo. Es difícil imaginar qué sentimientos se generaban en la población rosarina leyendo diariamente sobre invasiones, asaltos, saqueos, robos de personas y animales, y los consecuentes rescates de cautivos que efectuaba la Sociedad de Beneficencia de Rosario. Noticias y testimonios de seres humanos que aportaban trágicas historias de una realidad desconocida, procurando reproducir una situación que los había tenido como protagonistas durante un tiempo involuntario. Este hecho, concientiza a la población y es el objetivo fundamental de la comisión creada para recaudar fondos. Así, el 9 de diciembre de 1867 “las damas aficionadas de Rosario dan un concierto cuyo producto será destinado a rescatar a los cautivos arrancados por los bárbaros de sus hogares”. Según comenta el periodista del diario La Capital, del día siguiente.“Tal vez pocos rosarinos habían oído el iracundo galope del malón y sufrido los ataques inesperados y violentos, la agresividad de la lucha cuerpo a cuerpo, la pérdida de seres queridos y sus bienes”. Una y otra vez se apela al altruismo y la caridad del pueblo de Rosario, esposos desconsolados que lloran la desaparición de sus compañeras, padres dolientes cuyos hijos fueron arrebatados por los indios de sus hogares, todos esperan que la Sociedad de Beneficencia tome a su cargo tan laudable propósito y los ayude en la salvación de esas víctimas, para recaudar el dinero necesario para el rescate y se menciona la codicia despertada en los indios que ya en septiembre de 1868 piden 10.000 pesos por cada uno de ellos. “En la confitería de Peyrano se recolectan fondos para el rescate de dos criaturas que han sido cautivadas por los indios”. (La Capital, 1 y 2 de junio de 1868). Una carta dirigida a la señora Angela N. de Cullen, presidenta de la Sociedad Protectora de los Cautivos, aparecida en el diario La Capital el 28 de diciembre de 1872, tiene valor descriptivo y documental. El título de la nota: “Rescate de cautivas”, nos adelanta el tema de la misma y las palabras del franciscano prefecto de la Congregación de Río Cuarto, Fray Moisés Alvarez, testimonian la labor fructífera de las damas de Rosario. “Está demás que venga a encomiarle una obra que en sí misma lleva bastante recomendación y que ya ha sido aplaudida por la prensa de Rosario, Buenos Aires, Córdoba. También está demás que refiera a usted los sufrimientos de esas infelices (porque de ordinario son mujeres) pues más o menos ya se saben; sin embargo me tomo esta libertad, ya porque me lo rogaron con lágrimas, ya porque quiero si es posible que todos los argentinos sepan lo que padecen sus hermanos tierra adentro. A mi vuelta estuve algunos días en Río Cuarto y por los padres supe que la sociedad que usted preside, trataba de comisionar al Fray Marcos Donati. He hablado con algunas cautivas que fueron llevadas chicas, ya no recuerdan quiénes fueron sus padres y mucho menos saben decir a que familia han pertenecido: sólo mantienen una idea confusa de que son cautivas. Debo decirle que he consolado a muchas contándoles que en Rosario se había formado una sociedad con el objeto de rescatarlas, rayo mantendremos esa esperanza y quiera Dios que se acorte un tanto nuestro cautiverio, repetían sin cesar. Fray Moisés Alvárez”.




















