El 21 de setiembre por estas latitudes hace su llegada triunfal su majestad: la primavera. Pero en todo el mundo, el 21 de setiembre es el Día Internacional de la Paz; uno de los anhelos más preciados de la humanidad. La Iglesia Católica, por su parte, instituye una fecha distinta para pronunciarse especialmente por la paz mundial: el día 1 de enero. Pero más allá de esos dos días designados para despertar la conciencia sobre lo imprescindible de la paz en el mundo, independientemente de pronunciamientos y solicitudes, la paz internacional está lejos de ser la realidad ambicionada. Con las sumas fabulosas gastadas en conflictos bélicos, podría encararse la resolución del hambre, la miseria y las enfermedades; pero mientras más elemental parece la solución de esta milenaria cuestión, más compleja se hace su feliz conclusión. Las Naciones Unidas fijaron el 21 de setiembre como Día Internacional de la Paz, seguramente sin tener en cuenta que en el hemisferio sur comienza la primavera. Qué lindo sería si a quienes tienen en sus manos las decisiones sobre las guerras, una cálida primavera de sentimientos les hiciera florecer en el corazón, las rosas blancas más aromadas de la paz.































