El hecho de participar del torneo interno de fútbol del club Provincial durante muchos años me motiva a formular algunas consideraciones y reflexiones. Primero quiero destacar la importancia que reviste para mi la práctica del fútbol como actividad deportiva y social. Poder entrar a una cancha, con árbitro y jueces de línea, donde cada equipo tiene director técnico, asistentes y ex compañeros que vienen a alentar constituye un marco indescriptible que conmueve en lo más profundo del ser. El fútbol ha sido materia de análisis como fenómeno colectivo y deportivo desde los más diversos universos del pensamiento humano. Intelectuales, pensadores, sociólogos, escritores, políticos y expertos en deportes han tratado de desentrañar los misterios de este juego, aportando cada uno desde su mirada una cosmovisión de la dimensión ética y estética del mismo. Como diría Albert Camus en sus célebres polémicas con Jean-Paul Sartre: "Lo mejor de los hombres lo aprendí jugando al fútbol". Humoristas como nuestro Negro Fontanarrosa, con quien tuve el honor de jugar en el club Universitario e intercambiar impresiones escritas sobre los distintos partidos; literatos como Juan Sasturain y Eduardo Galeano, ex jugadores como Jorge Valdano y distintos poetas han hecho su invalorable aporte a la interpretación de la mística del fenómeno futbolero. ¿Por qué es el deporte más masivo del universo y el que más agrada? ¿Será por la asociación que implica las jugadas realizadas en equipo, por la belleza que generan los lujos de una rabona, un caño, una doble pared en velocidad, un sombrero? En el caso de Provincial no puedo omitir todo el mérito que ostentan todos los que están a cargo de la organización, los delegados y demás responsables del club. Tampoco a Luis, el encargado de la custodia de los bolsos y demás enseres futbolísticos. Sólo me resta esperar hasta el próximo fin de semana para poder jugar un partido en canchas donde han desfilado y desfilan glorias del fútbol rosarino y nacional.




























