Estoy tratando de comprender la ESI (Educación Sexual Integral). Los diarios son los que más informan. Desde que nuestro presidente firmó la ley del aborto, parecería que la ESI se preocupara sólo de la educación sexual y no integral. En el diario “La Capital” del 24 de julio pasado se informa que el gobierno fabricó más de 10.000 penes de madera y vulvas de tela para informar a los estudiantes como se coloca un preservativo. Todo avalado por el Ministerio de Salud. Ya tenemos al varón informado. ¿Pero qué pasa con las mujeres? Si con todo lo previsto queda embarazada, se les ofrece la píldora Misoprostol (nota del 3 de marzo de 2021) para interrumpir el embarazo. Aquí necesitaríamos otro preservativo: “el del corazón”, y no existe. Es la mujer la que mata a su hijo. Es la mujer la que llevará siempre el peso de su hijo no nacido y de una generación interrumpida. Educar para ser feliz, es lo que necesitan nuestros jóvenes. ¿Es tan difícil comprender que esta pandemia roja mata criaturas y entristece corazones?






























