Próximamente, es probable que los ciudadanos nos veamos afectados por un nuevo aumento en el boleto del transporte urbano. Quiero contarles sólo una experiencia sobre el servicio. El sábado 15, a las 13, tomé la línea 107 R, en el Distrito Norte de la ciudad. Por la calle Superí, dos cuadras antes de Rondeau, el chofer se bajó del colectivo y entró a un local en el cual permaneció 14 minutos. Algunos pasajeros por la demora comenzaron a descender para tomar otro colectivo o caminar. Al regresar el chofer no dio algún tipo de explicación ni ofreció disculpa alguna; por el contrario, para recuperar el tiempo perdido no paró para que subieran otros pasajeros, pasó tres semáforos en rojo (Sorrento-Rondeau, Viaducto-San Lorenzo y Ovidio Lagos-Tucumán) y condujo a una velocidad por encima del límite permitido, poniendo en riesgo la vida de los demás. Ante esta indignante situación me pregunto: ¿cuándo aumentará la calidad del servicio? ¿Por qué tenemos que tolerar las imprudencias y groserías de algunos choferes? ¿Si tenemos que estar en un lugar a una determinada hora, debemos sumar 30 minutos a la demora por si el chofer quiere parar? Me gustaría que las autoridades a cargo reflexionen al respecto y evalúen si está justificado otro aumento por el servicio que brindan.































