El control del Congreso de Estados Unidos seguía anoche en suspenso un día después de las elecciones, luego de que candidatos del gobernante Partido Demócrata se impusieran en varias carreras y privaran a los republicanos del triunfo aplastante que esperaban ante el descontento general con el presidente Joe Biden.
El actual mandatario se mostró de buen humor en una conferencia de prensa ayer a la tarde en la que manifestó su intención de presentarse a la reelección en 2024, aunque no hará un anuncio oficial hasta principios del próximo año, y señaló que hará todo lo posible para garantizar que su predecesor Donald Trump (2017-2021) no regrese a la Casa Blanca.
“Creo que fue un buen día para la democracia y creo que fue un buen día para EEUU”, empezó diciendo Biden, pronto a cumplir 80 años, quien reivindicó el optimismo que había mostrado durante la campaña y aseguró que los demócratas tuvieron una actuación “fuerte” al lograr mantener algunos de los escaños más disputados y mitigar una “ola roja”, el color asociado con el Partido Republicano en Estados Unidos.
En la noticia más alentadora que por la mañana había tenido el presidente, cuyo margen de maniobra dependerá del control del Legislativo, el demócrata John Fetterman ganó una banca de senador por el estado de Pensilvania que estaba en manos de un republicano y que era clave para las esperanzas del oficialismo de mantener su mayoría en el Senado.
Los republicanos lograban, igualmente, una mínima ventaja en el Senado, al controlar 49 bancas sobre 48 del oficialismo, aunque la composición final se resolverá con las bancas de Nevada, Arizona y Georgia.
En este último estado ya está definido que habrá un balotaje en diciembre porque ninguno de los aspirantes alcanzó el 50% de los votos.
Wincosin era uno de los estados que demoró su definición, pero ya está resuelto que el republicano Ron Johnson derrotó al demócrata Mandela Barnes, que pretendía ser el primer senador negro local.
Los republicanos parecían encaminados a conseguir las victorias necesarias para hacerse con la mayoría en la Cámara de Representantes, pero con una distancia menor de la que aspiraban tener.
El partido conservador opositor sumaba 204 bancas en la Cámara Baja, contra 187 de los demócratas, pero aún estaba lejos de las 218 que hacen la mayoría de la cámara, según proyecciones de CNN y otros medios estadounidenses.
Los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 del Senado se pusieron en juego en las elecciones de ayer, que se celebraron a la mitad del mandato de Biden, asumido en enero de 2020.
En los comicios también se disputaban las gobernaciones de 36 de los 50 estados, en los que los demócratas también se anotaron varias victorias, incluyendo en Wisconsin, Michigan y Pennsylvania, estados que fueron clave para el triunfo de Biden sobre el expresidente Trump en las presidenciales de 2020.
Sin embargo, los republicanos mantuvieron el control de las gobernaciones de Florida, Texas y Georgia, otros estados que suelen decidir la elección presidencial y que hace dos años habían ido para Biden, aunque por escaso margen.
El resultado de las contiendas por la Cámara de Representantes y el Senado determinará el futuro de la agenda de Biden y servirá como un referendo sobre su gestión en momentos de alto malestar por la inflación récord y de preocupaciones sobre la situación general del país.
Un eventual control republicano de la Cámara Baja probablemente desencadenaría una serie de investigaciones sobre Biden y su familia, mientras que una pérdida del Senado obstaculizaría la capacidad del presidente para hacer nombramientos políticos y judiciales, incluyendo en casos de vacante en la Corte Suprema.
Los resultados también podrían determinar el futuro político de Trump, que había pronosticado el martes una “gran noche” para las decenas de candidatos republicanos por los que había hecho campaña y que esperaba capitalizar un abrumador triunfo de su partido para volver a postularse a la Casa Blanca en 2024.
Sus aspiraciones, sin embargo, chocaron no solo con el desempeño inesperadamente bueno de los demócratas, sino también con la contundente reelección del gobernador republicano de Florida, Ron DeSantis, ganador por 20 puntos de ventaja y a quien se menciona como casi seguro precandidato presidencial por el partido en las primarias de 2024, previas a la presidencial.
Otros líderes republicanos, no obstante, se mostraban optimistas, aun revisando sus ambiciones a la baja, al apuntar a lo parejo de carreras en distritos electorales donde se suponía que los demócratas ganarían con claridad.
“Está claro que vamos a recuperar la Cámara de Representantes”, se limitó a lanzar el republicano Kevin McCarthy, líder de la bancada de su partido en la Cámara Baja.
“No es una ola republicana, eso seguro”, admitió, por su parte, el líder de la bancada republicana en el Senado, Lindsey Graham, amigo cercano de Trump, en declaraciones a la cadena NBC.