Berabevú.—

Berabevú.—
El origen del nombre no está del todo claro y existen distintas opiniones. "Una versión es que el término deriva de una voz guaraní que significa ‘laguna larga’, y ya que en la zona existe una laguna extensa se aceptó ese origen. Cabe destacar que los guaraníes eran el grupo aborigen que poblaba, antes de la colonización, estos pasajes", consigna el portal oficial del pueblo, aunque se duda sobre si esta cultura se extendió hasta lo que hoy es el sudoeste santafesino.
El historiador Saturnino Muniagurria interpreta que "bera" significa brillante y "bevú", liviano o también flotar; mientras, su par Enrique Udaondo considera que el nombre de este poblado responde a una voz indígena —no especifica de qué etnia—, que significa "duraznillo silvestre", especie vegetal venenosa para los animales que abundaba a orillas de las lagunas de la zona.
Tampoco existe certeza sobre la fecha de fundación del pueblo, aunque durante mucho tiempo se consideró como tal el 2 de Julio de 1908, día en el que se creó la primera Comisión Comunal.
No obstante, como en 1902 Enrique Woodgate encargó el loteo de terrenos a una empresa cordobesa que elaboró los planos y ofreció a la venta los terrenos a la venta. Es por esta gestión que se considera a Woodgate como fundador de la localidad.
La indefinición sobre la fecha de fundación llevó a las autoridades a consultar, ante la proximidad del centenario, al Archivo Histórico Provincial, que al no disponer de documentación específica determinó como jornada fundacional el 1º de julio de 1902, fecha en la que se registró por primera vez el paso de un tren por el lugar.
Agro e industria.
David Reiniero, licenciado en Ciencia Política, es quien comanda los destinos del pueblo desde el año pasado. Reiniero, colaborador del gobierno de Graciela Terré, quien condujo los destinos del pueblo desde 1997 hasta 2007, jamás cobró sueldo en sus diez años de gestión.
Según el mandatario, "en Berabevú hay servicio de agua corriente y se anexó una planta de ósmosis inversa que suministra agua gratuita a la población. No hay gas natural ni cloacas pero son obras que vamos a tramitar próximamente, sobre todo la de gas, que es muy requerida. No es fácil, pero vamos a agotar las instancias para conseguirlo".
La principal actividad de Berabevú es la agropecuaria, aunque existen también varios talleres textiles que emplean a mujeres que hasta hace poco sobrevivían gracias a los planes Trabajar, desempeñándose en el barrido de calles para la Comuna.
Con vista al campo.
El único edificio de Berabevú comenzó a construirse a comienzos de los 80 con administración comunal, pero luego pasó a manos privadas.
Para este pueblo de llanura del departamento Caseros, con viviendas asentadas sobre grandes terrenos, un edificio de departamentos de seis pisos es toda una particularidad. Dos vecinas que lo habitan, María y Graciela, señalaron orgullosas que "Beravebú es el único pueblo en la zona que tiene un edificio así", aunque Chañar Ladeado, ubicada a 15 kilometros, cuenta con uno que lo supera .Fútbol y política.
Poco duró el club radical. Abandonó la actividad apenas dos años después de participar en la liga en 1932, 33 y 34. Una nueva escisión ocurriría más tarde en el 9 de Julio, cuando un grupo peronista se alejó de la entidad y fundó, en 1946, el Club Deportivo. Hoy, 9 de Julio sigue siendo el club "rico y poderoso", y Deportivo es "el que está del otro lado de la vía y al que mayoritariamente siguen los más humildes".
Aunque hoy las diferencias casi no se perciben, el origen de los clubes de Berabevú corre paralelo a la historia política local. El primer club, fundado en la década del 20, fue el 9 de Julio. Internas entre demócratas progresistas y radicales hicieron que los últimos crearan su propia entidad, Central Argentino. l Un edificio de seis pisos, atípico para la zona, se recorta sobre el paisaje de esta población en la que predominan las construcciones bajas, como en la mayoría de los pueblos de la Pampa Gringa. En Berabevú, localidad de 2.500 habitantes ubicada a 150 kilómetros al sudoeste de Rosario, sobresale la densa arboleda, que le permite a sus habitantes soportar las tórridas siestas de verano. No sólo no hay desocupación; por el contrario, falta mano de obra calificada.



Por Lucas Ameriso
Por Mariano D'Arrigo